domingo, 31 de marzo de 2013

Camino de Santiago Día 6 ¡¡SANTIAGO!!

Esta vez si, último día. Solo tenemos 19kms por delante y no me imagino que nos podría pasar para no llegar.

Salimos los últimos del albergue para no perder nuestras costumbres y fuera sigue lloviendo. La lluvia y nosotros uña y carne. Nos desayunamos unas barritas con unos trozos de chocolate blanco para empezar el día de dulce y nos preparamos para salir. Al pasar por la cocina veo que esta todo sucio de anoche, la gente no limpió lo que usó lo cual me parece fatal. Parte del buen rollo que tanto me ha gustado es que todo el mundo colabora y comparte y no mola dejar todo sucio para que tenga que encargarse la señora del albergue o que el próximo que llegue se lo encuentre sucio.

Cargamos las bicis por última vez y nos ponemos en marcha. Una vez que salimos del pueblo cogemos de nuevo caminos de barro. Las piernas van fatal y el principio es subida, pero todo el mundo que nos ve pasar y nos anima mogollón por lo que yo no se si subo por lo que me motiva escucharles o porque me da vergüenza pararme en mitad de la cuesta delante suya.

Cuando llevamos un par de kilómetros parece que las rodillas van mejor pero poco más adelante a mi me da un pinchazo en la parte interna de la rótula que duele mucho y al poco otro. Me quedo unos metros por detrás para que Javi no me vea quejarme. Se me pasa de todo por la cabeza, no se si me esta avisando mi cuerpo o que pasa, lo único que quiero pensar es que pienso seguir pedaleando como sea. Javi lleva todo el viaje con las rodillas mal y aguantando como un campeón así que yo no puedo ni quejarme de este dolor. A apretar dientes y ya se pasará.

Antes de terminar quiero hablaros un poco de Javi. Por Madrid no nos vemos mucho, últimamente mucho más por esto de salir con la bici pero no nos conocíamos en convivencia. Siempre me ha parecido muy buen chaval y por eso no me importó hacerlo con él porque imaginé que nos llevaríamos bien y la verdad que me ha sorprendido. Ha sido un compañero de viaje perfecto y no hemos tenido ningún roce. Mis próximos compañeros de viaje se van a encontrar con el listón alto. Gracias por formar parte de esta aventura Javi ;)

Seguimos con nuestra subida y alguna nos hacemos a pie para dar descanso a las rodillas. Luego empieza la bajada y un llaneo bastante cómodo. Paramos para hacernos unas fotos y charlamos con otro bicigrino italiano y un grupito de cuatro peregrinos. Si todos los días la gente con la que hablamos está alegre, el día que sabes que llegas no hay forma de quitarnos la sonrisa.

Llegamos a Santiago a las 11:00 aprox y tras callejear un poco por las calles céntricas llenas de gente llegamos a la plaza de la catedral. Tiene escaleras por lo que bajamos andando con las bicis. Yo no se que cara llevaríamos pero una señora argentina nos hizo unas fotos sin que nos diéramos cuenta y nos pidió el mail para mandárnoslas, ya las subiré.

La sensación al entrar en la plaza es curiosa. Hay mucha gente pero yo sólo veo la plaza y otros grupos de peregrinos que han llegado antes o que llegan a la vez. Andamos hacia el centro de la plaza, al punto donde habitualmente se hacen las fotos, vamos los dos callados y disfrutando de las sensaciones que tenemos. En un momento nos veo a los dos reteniendo las lágrimas. Se te junta la alegría e ilusión de haber terminado con la pena de que no haya durado más y los buenos recuerdos que te vienen. Una sensación que, la verdad, no se como describiros.

Nos hacemos nuestras foto levantando las bici y entremos a la catedral coincidiendo con la Misa del Peregrino. Es curioso ver en una misa en una catedral gente vestida de deporte y hechos unos zorros!!


El Camino termina aquí (previo homenaje culinario). Ya sólo queda el viaje de vuelta en bus a Palencia esta noche y de ahí coche a Madrid de madrugada.




Terminamos 6 días no solo de bici, sino también de paisajes, de risas y pensamientos, de mucha agua y algo de dolor junto con muy buena gente. Por mucho que escriba siempre me dejo cosas y sobretodo me quedo con la sensación de que no soy capaz de transmitir las sensaciones y lo mucho que he disfrutado. 

Para cerrar os diré que el Camino puede hacerlo todo el mundo, no hay excusa para no hacerlo, ya sea a pie o andando y que personalmente os lo recomiendo a todos porque creo que es una experiencia sobre todo. Nosotros terminamos sin averías ni lesiones. Muy mojados y con las rodillas un poco hinchadas, además del lógico cansancio muscular. Si en algún momento te ha parecido duro es porque no lo has hecho y, en ese caso, te lo estás perdiendo!!

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viernes, 29 de marzo de 2013

Camino de Santiago Día 5 Las bicis también sufren

Noche corta. Nos levantamos con menos horas de sueño pero una buena cháchara. Como podemos salir a la hora que queramos y es nuestra última etapa (97kms) nos lo tomamos con calma. Hoy el desayuno es un bocata de pan gallego y chocolate negro con almendras. Se me hace la boca agua sólo de escribirlo.

Ninguno de los dos somos ases de la mecánica, pero nos ponemos a tocar los frenos de Javi y al final conseguimos ajustarlos un poquillo ya que tras la primera subida nos toca otra bajada y no queremos un castañazo inesperado. Hasta ahora quitando mis pequeñas caídas en parado no hemos tenido incidentes. Con la mecánica lo mismo, aunqu se me olvido escribir que ayer justo después de retomar la marcha después de la bajada, mi freno trasero no hacia nada y lo miramos y se había soltado el tornillo que fija la pinza al cuadro. Suerte que no fue durante la bajada porque a saber donde habría terminado.

Toca subir a tope y, al principio, a Javi le duelen las rodillas y a mi me cuesta entrar en calor, pero ya sabemos que eso son solo los primeros 20min yhasta que los cuerpos se activan. Hay una subida de 300m muy empinado con unos árboles muy chulos. Hay que elegir entre ver los árboles y quedarte parado o apretar los dientes, mirar al suelo y pedalear como si no hubiera mañana. Después la subida es más cómoda, sobre todo comparado con los días anteriores.

Después empieza la bajada, tengo que escribir que por camino pero si dijera río no mentiría. De hecho mirad la foto de lo que paso atravesando uno de los muchos charcos que había en mitad del camino

Yo intenté meterme por el lateral y casi me caigo a una laguna que había a la derecha por lo que al final toco bajarse y atravesar la piscina, eso si como si no nos estuviéramos mojando. Nuestro cuerpo ya no se quejaba de pies mojados ni nada de eso.

Llegamos bien hasta Palas del Rei y ya empezó nuestra parte de "rompepiernas" de la jornada bajadas y subidas constantes. Javi iba sufriendo mucho con las rodillas y poco a poco fuimos viendo que no íbamos a llegar a Santiago como previsto. A eso hay que sumarle que las bicis empezaron a levantar la voz.

Primero en uno de los múltiples botes o saltos que dábamos en las bajadas la rueda trasera de Javi reventó y tocó cambiarle en mitad del bosque bajo nuestra ya más que amiga lluvia y más adelante nos pasó una de estas cosas que puedes pensar que son casualidad o no.

Todos los días hemos atado y desatado las alforjas varias veces y en ningún momento hemos tenido ningún problema con los pulpos que las atan a la bici. En una de las muchas bajadas que hacíamos en esta parte de rompepiernas, (yo siempre iba detrás en las bajadas y delante en las subidas y al empezar a bajar le recordaba a Javi que no se lanzara de golpe y que fuera reteniendo ya que sus frenos no estaban para muchos sustos) vi como Javi cogía velocidad y sacaba los pies de los pedales para intentar frenar, se había quedado sin frenos en plena bajada!Trazó bien la primera curva pero llegó una recta donde se embaló más aún y se iba recto en la siguiente curva. Yo desde atrás vi venir el castañazo pero de repente la rueda de atrás se bloqueo y con un derrape salvó la caída. Miramos a ver porque se había bloqueado y vimos que uno de los pulpos al soltarse se había enganchado en el eje bloqueándolo cuando llegó a su máximo de tensión. Casualidad o no fue el único pulpo que se nos ha soltado en el viaje y justo en el momento en el que íbamos a tener un accidente que podría haber sido grave...Yo digo Meigas!!

Volvimos a comer en un super y comprobamos la delgada línea que hay entre el peregrinaje y la mendicidad, esa delgada línea concrétamente es la puerta del super, que unos estamos por dentro y otros por fuera!jeje. Aquí os dejo unas fotos de nuestro nutritivo menú de mediodía. Supo a gloria!


A media tarde Javi tuvo un momento de bajón y quiso terminar la etapa a 35km de Santiago por su dolor de rodillas. Yo tenía miedo de que mañana las rodillas estuvieran peor y no pudiéramos hacer esos 35kms restantes y tuviéramos que retirarnos tan cerca del final por lo que le animé (casi presioné) para seguir algo más. Javi ha sido una bestia aguantando el dolor desde el primer día. Al poco no podía más y sólo pedaleaba con una pierna por lo que lo últimos 10kms le fuí empujando yo desde mi bici para así llegar y hacer noche a 20kms de Santiago, asegurándonos llegar al día siguiente aunque fuera andando.

Llegamos aun albergue grande donde la noche estuvo movida. Había tres grandes grupos de cachondeo en el comedor y, aunque estábamos jodidos de las rodillas los dos, estuvimos en el salón cantando y bebiendo con ellos. Se nota que llevaban poco caminando y que les quedaba poco. Era un grupo de chavalitos de Leganés que llevaban la voz cantante, unos Erasmus y un grupo de amigotes cuarentones que estaban de cumpleaños. Nos tomamos un par de litronas y unos chupitos con ellos y a dormir para terminar mañana como sea, en bici, andando o arrastras!


Estamos hechos mierda pero no nos veréis con otra cara que no sea de felicidad!


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jueves, 28 de marzo de 2013

Camino de Santiago Día 4

Tras el aguacero del día anterior, miramos por la ventana para ver que la lluvia nos va a seguir dando guerra, aunque en realidad le está dando encanto y diversión a nuestra aventura.

Nos desayunamos nuestro ya habitual plato de pasta y nos despedimos de las francesas que ostentan el albergue y nos dirigimos al temido O Cebreiro, del que ya nos hicimos la mitad ayer. Ya desde la salida del albergue el pueblo esta cuesta arriba, pero cuando llegamos al inicio del camino nos encontramos con los restos de una calzada que no hay forma de que agarren las ruedas al estar esta mojada, así que nos toca sacar banderita blanca y subir empujando la bici.


 Al poco parece que se aplana así que nos animamos a montarnos de nuevo, pero el camino nos da otro revés al poco tiempo y otra vez a desmontar. Físicamente era duro pero estamos hechos unos jabatos en el uso del “molinillo”. El último tramo el camino ya estaba más practicable y mantuvimos un ritmo bueno de pedaleo. A estas alturas de día yo ya había aumentado mi media de caídas y en una de esas apareció un gallego que nos alcanzó. Hasta ese momento siempre tiraba yo en las subidas y Javi me seguía, pero fue ver al gallego y motivarse y empezar a tirar que no había quien le cogiera. Finalmente conseguimos coronar los 4km de subida en casi...2 horas!!!

Arriba estuvimos un poco de charla con el gallego, hablando de unas cosas y otras pero sobre todo de como arreglar los frenos de Javi, ya que no estaban muy allá y a partir de ese punto era bajada. Entramos a sellar la credencial en la iglesia y a la salida nos encontramos con el primero de los 3 magníficos del día anterior. A mi se me disparó la moral cuando vi que venían por detrás nuestra y sufriendo,jeje.


Seguimos en busca de nuestra querida bajada pero nos encontramos con un repecho, luego con otro, y con otro y con una cuesta, y con otra...Javi no podía con las rodillas y yo me estaba cogiendo mi primer rebote porque no recordaba que después de O Cebreriro tocará seguir subiendo y encima por un camino de cabras que no podíamos casi ni andando. Tuvimos nuestro primer momento de crisis, acentuado por el hecho de confundirnos de ruta y bajar un kilómetro que luego nos tocó subir, en el cual las bicis deben dar gracias por que nos contuviéramos de no tirarlas por un barranco. Finalmente tras una subida letal en la que tuve que ayudar a Javi a llevar su bici para conservar sus rodillas llegamos al Alto do Poio, a 1400m de altitud. Tras 3h y algo para 10km aprox, ahora sí toca bajar.

Decidimos bajar por carretera para recuperar un poco de tiempo y debido a que Javi no tiene muchos frenos. Otra vez bajamos con lluvia y poca visibilidad. Subidón de adrenalina en cada curva. Seguimos bajando y pasamos un desvio en el que no vemos señal alguna por lo que seguimos rectos, pero llevamos 3km sin ver ninguna flecha ni nada del Camino. Estamos tan hasta las pelotas después de la subida que decidimos seguir bajando y que si nos hemos confundido ya veremos que hacer. Dos kilómetros más adelante vemos una señal del Camino y la alegría es tal que Javi dice de bajar un poco por camino. Tras unas dudas sobre sus frenos decidimos jugárnosla y....error! Es imposible bajar sin frenos por lo que nos toca bajar la mitad andando.

Una vez terminada la montaña del día, tocaba llaneo como mínimo hasta Sarria, el objetivo optimista del día era Palas de Rei, el bueno Portomarín y el mínimo Sarria. Viendo la cantidad de tiempo que habíamos perdido y como estaban las rodillas de Javi no sabíamos donde terminaríamos la jornada.

Cogemos un buen ritmo en el lleno y llegamos a Sarria donde volvemos a comer en otro supermercado un rico bocata de salchichón con queso. También son muy amables con nosotros la gente del super. Mis guantes de 2€ habían muerto por lo que buscamos un chino donde comprar otros. Fueron más caros y seguro que no dan el mismo resultado. Les he cogido cariño a estos guantes y me da hasta pena tirarlos a la basura.

De Sarria a Portomarín es monte también pero un desnivel más suave y un camino mas bonito, entre árboles y por camino estrecho. No he dicho que en ningún momento ha parado de llover, nosotros por supuesto vamos empapados pero ya ni lo notamos, el problema es el agua que baja por los caminos que nosotros subimos y que hay momentos que es como pedalear por un río, es decir una chulada. Cada vez que tenemos que cruzar barro la rueda se hunde y se convierta en una pelea de nuestras piernas contra el barro, vamos perdiendo velocidad pero hay que pedalear a muerte porque como te pares ahí te quedas con el pie metido en fango hasta el tobillo. El barro tiene que estar jodido porque no nos ha ganado ni una de estas batallas!


El descenso de este monte es una verdadera pasada. Hay barro, piedras, raíces, ramas...todo ello acompañado de riachuelos de agua por lo que nos los pasamos que no veas entre botes, velocidad y sustos.

Aunque hemos ido bien de ritmo ya esta segunda parte del día, decidimos quedarnos en Portomarín a hacer noche. El albergue municipal está completo y vamos al Albergue de Manuel, nos cuesta algo más caro pero nos tratan super bien en todos los sentidos por lo que merece la pena.


Esta noche juega España y nos juntamos en el salón con varios peregrinos, es la primera noche que hacemos un poquito de vida social con ambiente de albergue y a mi me encanta. Había una pareja de nuestra edad que iban a pie pero a medida que les contábamos el chico decía “Que pasada yo tengo que hacerla en bici!” a lo que ella respondía “Yo en bici no”. Nunca sabremos si lo hacen o no..el Camino digo!jeje.

Con los otros tres puede ser los peregrinos con los que hayamos hecho más amistad. Se habían conocido en Astorga y desde entonces iban juntos. Eran tres bestias. Dos hermanos de Madrid que llevaban un mes andando desde Francia y a los que a los dos el Camino les había servido para tomar decisiones importantes lo cual me dio que pensar. Luego otra chica de Málaga que estaba haciendo la Vía de la Plata sola y también llevaba un mes sufriendo pero disfrutando. En principio me dio una sensación muy distinta de la que al final me quedé de ella. Una crack!

Al día siguiente no teníamos prisa por levantarnos ya que en este albergue no nos echaban a las 8 y nos acostamos decidiendo si hacer los 90kms que nos quedan en una etapa o dividirla en dos que se nos harían cortas.

Tras una muy buena primera noche de conversación con otros peregrinos, apagamos luces.


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Camino de Santiago Día 3 Gozo Máximo

Hemos dormido algo mejor pero seguimos sin hacerlo del tirón. Madrugón para desayunar y a las 8h10 estamos en marcha. Unas fotos en el pueblo, que es muy bonito la verdad, y a pedalear bajo las amenazantes nubes.


A la salida del pueblo coincidimos con un ciclista que estaba en nuestro albergue y decidimos ir juntos. El empezó en Francia y lleva más días por lo que nos adaptamos a su ritmo algo más suave. Vamos hablando y resulta que él también tiene una web parecida a la nuestra, aunque de entrenamiento personal, por lo que le pregunto para ir aprendiendo y algún consejo útil me da. Hacemos la primera parada técnica en un albergue para tomar unas barritas e hidratarnos. Tras haber sellado y entrado un poco en calor, seguimos juntos y de buen rollo hasta que llegamos a la falda de la montaña de la Cruz de Ferro, dónde Javi y yo cogemos un ritmo "Indurainesco" (cansino pero efectivo) y poco a poco le vamos dejando atrás. Lleva lloviendo ya un par de horas y el agua empieza a pesar.

A medida que vamos subiendo, la lluvia deja de ser problema ya que la nieve va haciendo su entrada en escena. La cantidad de nieve a los lados del camino sube al mismo ritmo que baja la temperatura. Estamos haciendo una subida como toros a 1500m de altitud y 1ºC de temperatura. Una vez terminada nos tomamos un merecido descanso, nos hacemos unas fotos y comentamos con otros peregrinos la mierda de día que hace y lo empapados que vamos. Es curioso como en Madrid nos caen cuatro gotas, nos pone de mal humor y nos salimos de casa y aquí estamos todos empapados y de un buen rollo que no veas. Es de lo que mas me está gustando de esta aventura. Todos nos saludamos con una sonrisa y nos animamos, ni rastro de mal rollo por ningún sitio, todo son risas y bromas.

Tenemos por delante 15 kilómetros de bajada. Nos cerramos bien los chubasqueros para no pasar frío y empezamos a bajar. Javi baja más rápido que yo siempre por lo que me pongo detrás suya. Me da lo mismo, hay tanta niebla que a 15m ya no le veo, pero a menos no veo nada con el agua que me lanzan sus neumáticos.

Alcanzamos más de 60km/h y vamos al límite. Llueve y en algún tramo nos graniza; el agua que despiden nuestras ruedas delanteras nos da en la cara y es como si fueran agujas, sobre todo en los labios; hace frío y poco a poco se nos van entumeciendo los músculos. Cada vez cuesta más que los dedos nos obedezcan cuando les decimos que aprieten los frenos y las piernas tiemblan cuando nos ponemos de pie para evitar el agua en la cara. La sensación es que es una locura, pero una locura que nos encanta.

Llegamos a un pueblo y yo no sé si voy apajarado o congelado, lo que si sé es que si aún queda bajada tengo que seguir sin parar porque como me pare me quedo ahí. Por suerte ya habíamos terminado de bajar y, por aún más suerte, un hombre nos abre su tienda bar donde nos deja descalzarnos y quitarnos la ropa y ponernos al lado de un calefactor. Nos tomamos dos cafés, aunque a mi ni siquiera me guste, y conocemos a otros tres ciclistas que van bien preparados y tienen pinta de darle caña. Estaban terminando de secarse y se van antes que nosotros con el objetivo de terminar etapa en el mismo pueblo que nosotros nos habíamos fijado como objetivo óptimo, es decir, a los pies de la subida de O Cebreiro.

Tras media hora al calorcito, toca volver a ponerse la ropa mojada y seguir la marcha. Rápidamente nos plantamos en Ponferrada y comemos en un Día donde nos dejan usar las cestas de mesa y montar ahí nuestro chiringuito. Muy amables los trabajadores que ni siquiera nos dejaron limpiar lo que habíamos ensuciado. Con el bocata en el estomago volvemos bajo la lluvia sobre la bicicleta.


Toca tramo llano y cogemos un ritmo de crucero bueno. Parece que el objetivo de llegar a Villafranca lo conseguimos fácilmente y, en efecto, llegamos pronto. Pueblo de los más bonitos del Camino. Son las 17h00 y decidimos tirar hasta Herrerías calculando que llegaremos sobre las 19h00 pero la ruta nos es tan rápida como pensábamos y finalmente llegamos bastante cansados a las 19h30. Es un pueblo pequeño y no tiene albergue municipal pero encontramos uno de un chaval australiano.

Hablamos con el y nos explica que no hay cocina en el albergue lo cual nos estropea nuestros planes de cena y desayuno fuerte. El chico, muy legal, nos dice que en el siguiente pueblo si que tienen, está a 4km pero que son duros. Cuando le decimos que llevamos 108km el tío se parte y nos dice que somos unos cracks, cosa que a mi me anima quizás demasiado, lo de ver que la gente flipa con nuestras distancias.

Decimos tirar hasta el siguiente pueblo y resulta ser una subida fuerte (no sabíamos que era la primera mitad de la famosa subida a O Cebreiro). Tras casi 40min de apretar los dientes llegamos a La Faba ya oscurecido y no se encuentra el albergue, hay poca iluminación. Nos encontramos con otros tres ciclistas que tampoco lo encuentran y tras preguntar en el único bar del pueblo lo encontramos. Es un albergue que llevan dos señoras mayores francesas. Son un poco rancias de carácter pero finalmente nos las ganamos para que nos den algo más de libertad con los horarios.

Por fin, tras algo más de 12h desde que dejamos Astorga, podemos darnos una ducha y cenar pasta al chilindrón y crema de champiñón. Terminamos la etapa con 113km, el día que mas hemos hecho y ya por caminos más sinuosos, no como hasta Astorga que habíamos tenido grandes rectas.

Por cierto en el apartado de caídas, hoy han sido 3 por lo que si la progresión sigue mañana serán 4!jaja

Buenas noches. Seguimos a tope!!

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domingo, 24 de marzo de 2013

Camino de Santiago Día 2

Tras una noche en la que me he despertado tropecientas veces, me levanto con el miedo de saber como estarán mis piernas.Pruebo a caminar y agacharme y...están perfectas!Unos estiramientos y a cocinar unos espaguetis para el desayuno y preparar todo para salir lo antes posible. Al final terminamos saliendo a las 9:30, media hora mas tarde de lo que era nuestra intención.

Nada más salir siento que hace un frío de narices y que con mis guantes de verano no voy a ir bien, pero confío en entrar en calor rápido. A los diez minutos tengo los dedos congelados y no se me ocurre otra solución que ponerme unos calcetines encima. Me protege del frío pero pierdo el pulgar y me complica coger el manillar y no te quiero ya contar beber agua al no poder coger la botella. Aún así durante las primeras dos horas cogemos un ritmo fuerte haciendo media de casi 20km/h y mantenemos este ritmo fuerte hasta la 1.00 que llegamos a León, mucho antes de lo esperado.


Anoche conocimos unas chicas en el Albergue de las que una abandonaba por tener mal la rodilla. La amiga siguió sola y media hora antes que nosotros. Fuimos los últimos en dejar el albergue pero íbamos adelantando a todos menos a esta chica, por lo que cuando entramos a León después de 60kms dimos por hecho que la habíamos adelantado sin darnos cuenta ya que era mucho tiempo para mantenernos la distancia y cual fue nuestra sorpresa cuando nos la encontramos en León. Le dijimos que si quería unirse pero esperaba a su amiga que venía en tren y la hacía compañía hasta que llegasen el marido e hijos de esta. Nos dimos los móviles para si más adelante nos cogía y se unía a nosotros. En principio dudo que nos coja pero si finalmente se une creo que nos va a meter caña. Por si acaso vuelvo a hablar de ella se llama Diana.

En León buscamos un  bar donde comer pero casi todo cerrado. Encontramos un bar con muy buena pinta lleno de abuelos (abuelos y camioneros siempre es buena señal en un bar) pero nos dijeron que no servían bocatas. Acabamos en otro que nos costó el bocata de media barra con un chorizo frito 3,80€ ...castaña pilonga vamos.

Nos perdimos un poco por León, quizás el único sitio hasta ahora en el que nos ha costado encontrar el Camino, pero como no hay mal que por bien no venga, encontramos un mercadillo y me compré unos guantes por 2€ y pude dejar atrás el glamour de los calcetines en las manos.

Unos kms más adelante de León volvimos a pillar camino chulo y a disfrutar, pero nuestro ritmo bajo un poco. Ayer era Javi el que tiraba de mí y hoy era yo el que estaba pletórico , intentando tirar de él. A las 17:00 vimos el cartel de Astorga 16km y pensamos que  alas 18:00 estaríamos y veríamos si nos quedábamos a hacer noche o avanzábamos algo mas, pero esos 16km se nos hicieron muy largos con muchas cuestas y viento de cara así que finalmente hemos decidido dormir aquí.

Llevamos 235kms en dos días y mañana empieza la montaña. Veremos como responden las piernas. El primer inconveniente es que hay que dejar el albergue a las 8:00 por lo que si queremos desayunar fuerte toca madrugón. Hasta hy hemos tenido mucha suerte con el tiempo y prácticamente no nos hemos mojado, pero parece ser que mañana nos va a apretar el Camino y el clima. Toca día duro pero la motivación está a tope así que nos acostamos con ganas de empezar a dar pedales!!

Buenas noches ;-)

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