lunes, 17 de agosto de 2015

Gigathlon: La criba de los "Singles"

En episodios anteriores...

Gigathlon Capítulo 1 
Gigathlon Capítulo 2 
Gigathlon Capítulo 3 

GIGATHLON CAPÍTULO 4

La diferencia real entre los "Singles" y los que van en "Team of Five" no es que ellos hagan cada uno un deporte y que tu hagas los cinco. La diferencia real es que tu haces los cinco deportes con el cansancio acumulado de los otros cuatro. Me explico:

Cuando salí de la bici dándole un abrazo a Rubén, mi pensamiento era coger cualquier rueda y que me fuera llevando durante los 96kms. Tras 9h de ejercicio, aunque tu no te des cuenta en ese momento, tu cabeza no piensa como de costumbre y no caes (o no quieres caer) en cosas que son de cajón.

Empecé a dar pedales con la tranquilidad de que quedaban muchas bicis en la transición que tarde o temprano me irían cogiendo y yo podría engancharme. Enseguida llegó un grupo de 6 ciclistas que rápidamente me adelantó, animándome pero sin darme oportunidad de pegarme a ellos. Luego un par de chicas y volvió a suceder lo mismo. La escena se repitió varias veces. Siempre llevaban casco naranja (Team of Five) y nunca podía cogerles la rueda. Tardaría unos kilómetros en caer en la cuenta de que esos cascos naranjas habían estado descansando todo el día deseando subirse a sus bicis y, frescos, salían como motos.


Me di cuenta que iba a ser duro. Más duro. Al ir en solitario haciendo más esfuerzo físico iba a avanzar igual o menos que siguiendo una rueda. Por no hablar del esfuerzo psicológico...pero no había otra que dar pedales y buscarme un entretenimiento para la cabeza. Sabía que había puertos pero no sabía ni como ni cuando, sólo que tenía que guardar fuerzas (si, de esas que ya casi no tenía) para una subida a falta de 15 kilómetros de la meta del sábado.

Poco tiempo tuve que entretener la cabeza. El circuito empezó a endurecerse con la primera subida y con apretar los dientes tenía suficiente. Me día cuenta que casi no me pasó nadie y yo pasé un "Single", uno de los que competían en pareja y otros dos "Single" que estaban descansando apoyados en un árbol. O eso pensé yo.

Después de la subida tocaba bajar. La primera vez piensas "Joder menos mal, una bajada", hasta que te das cuenta que si estas bajando...es porque vas a subir!! Entonces entras en un bucle en el cual no quieres subir por motivos obvios pero en el que tampoco quieres bajar porque sabes que es como ponerte un caramelo y darte en la mano cuando lo vas a coger. Entonces quieres encontrar llanos pero amigo, no te vayas a Suiza en busca de llanos!!

Ya solo quedaban dos subidas. Mi ritmo no era muy alto. Había empezado el día perdiendo 26 posiciones con todos los problemas de MTB (perdón por el retraso que se suele decir,jeje) de las que recuperé 14 en la natación. En los patines perdería las mismas posiciones que recuperaría en la carrera a pie: 6. Pese a que como digo mi ritmo me parecía flojo, poco a poco adelantaba algunos Singles y Parejas (parece esto un blog de citas,jaja). Mi media rondaba los 20kms/h.

Me encontré un compañero tumbado a la sombra de un árbol. Kilómetros, cansancio, desnivel y encima sol...mala combinación. Me dijo que estaba agotado pero que estaba bien, que se quedaba ahí un rato. Le ofrecí agua y tras responderme que tenía y tirarme un chorro y una sonrisa me fui.

La piernas ya me iban dando avisos de que no estaban para mucho trotes, "pues todavía os queda" pensé yo, "pues te vas a enterar" pensarían ellas. En esa conversación con mi cuerpo iba yo cuando empezó a picar y no pude evitar pensar que aquello iba a doler. Bajé la resistencia del pedaleo al mínimo y agaché la cabeza para no ver lo que me quedaba de cuesta ni lo despacito que avanzaba. Me marcaba el ritmo de pedaleo con la respiración. De corazón y pulmones iba cómodo y esa sensación me daba seguridad. Por muy mal que vayan las piernas siempre podría seguir. O eso creo yo.

Pero las piernas, ¡Ay las piernas! Los gemelos empezaron a subirse. Al principio eran trallazos y después el músculo volvía a su sitio pero poco a poco se fueron haciendo constantes hasta quedarse el músculo enganchado. No sé si llevaba los ojos abiertos o cerrados, imagino que abiertos y seguía la línea de la carretera inconscientemente pero en mi cabeza lo único que veía eran mis piernas por dentro y toda mi concentración estaba puesta en aguantar el dolor y no parar de pedalear. Hasta que no pude mas.

Recuerdo que puse el pie en el suelo y casi no pude sacar el segundo pie hasta unos segundos después. Me quedé apoyado sobre el manillar con los ojos cerrados y sintiendo como los músculos se "relajaban" algo. No podía enderezarme por miedo a forzarlos. Algunos Team Of Five pasaron dándome ánimos y casi no pude ni decirles aquello que ya dominaba en alemán: "Danke". No sé cuanto tardaría en beber agua y reunir fuerzas para volver a ponerme a pedalear. Recuerdo que fue un momento de sufrimiento pero que no me generó dudas. Iba a terminar y sabía que para terminar iba a sufrir y en esas estaba. (foto de archivo)


Terminé esa subida y respiré. apreté la mandíbula para no llorar y me grité algo para animarme. Cuando me grito o me hablo en estas cosas es una sensación rara, como si hubiera dos Yo, el que me habla (que no lo controlo) y el que escucha que es el que realmente yo siento. Aunque también pueda ser que el cerebro se vuelva tonto por el esfuerzo,jeje.

El resto del tramo iría concentrado en refrescar las piernas con una cadencia suave y sin parar de pedalear prácticamente nunca. Había superado dos escollos pero quedaba el "monstruo final". Además había pasado gente. Me extrañaba ver compañeros tumbados descansando en sombras de árboles, fuentes o directamente cunetas. Había tiempo hasta el corte pero era tiempo de sueño que te quitabas y al día siguiente habría mas por lo que no podías malgastar ni un minuto. No lo entendería hasta llegar a meta.

Y llegué al punto para el cual tenía que guardar fuerzas, cosa que no hice y fue por desobediente en este caso! Las piernas iban como iban pero del resto me sentía bien. Aún tenía cabeza, pulmones, corazón y coj... si hicieran falta!! "¡Venga coño Alberto!". Las piernas, exquisitas ellas, empezaron a dar trallazos nada mas empezar. Eran todos los músculos los que se quejaban: gemelos, cuadriceps, isquios... Me obligué a recordar el viaje a Siruela con Marcos donde aguanté esos dolores sin parar de pedalear(Madrid-Siruela 300kms). Me hablaba constantemente: "Venga Alberto un poquito mas" ... "Aguanta no te pares" por la cara me caía una mezcla de sudor, agua, lágrimas.... me dolían muchísimo las piernas "por favor Alberto aguanta"... "¡no te pares joder!"...hasta que no pude mas.

No controlaba las piernas por lo que al pararme casi me caigo por no tener fuerzas para sacar los pies. No podía ponerme recto ni moverme, tenía las piernas bloqueadas. Tardé un rato en dejar caer la bici a la cuneta y tirarme en el arcén. ¡Aquello era dolor! Pasaron unos Team of Five y no sé si no me dijeron nada o yo no me enteré pero me extrañó que no se pararan porque, realmente, estaba hecho mierda. No podía moverme así que me puse las manos en los ojos y apreté hasta que el dolor remitiera.

Desde el otro sentido de la carretera se acercó un hombre. Bajó de su bici y bajó a su hija de la sillita con la que iba dando un paseo. Me preguntó que si estaba bien y le dije que sí, que era solo muscular. Me acercó mi bidón de la bici para que bebiera mientras él me levantaba las piernas. La niña se sentó a mi lado y me miraba con una expresión de entre miedo y duda, no sé si por ser yo un desconocido barbudo que hablaba un idioma distinto al suyo o por que me veía fatal.

Tampoco sé cuanto tiempo duró esto que os estoy contando. El hombre estuvo hablándome y sacudiéndome las piernas hasta que ya vi que las tenía como para ponerme en pie. Le di las gracias y el hombre con una sonrisa me ofreció agua, una chocolatina y hasta dinero por si quería tomarme algo en un bar y a mi esto me dió fuerzas. Ver que estando tirado en un carretera un hombre que no te conoce de nada se acerca con su hija, se para a ayudarte y te ofrece todo lo que está en su mano a mi me hace feliz.

Tras despedirme volví a subirme en la bici sabiendo que aquello estaba ya hecho, que iba a subir lo que me quedara y llegar a meta contento, disfrutando de todo. A los poco kilómetros estaba el avituallamiento. Se encargaban de él unos chavales de unos 20 años y estaban ahí pasando la tarde con su música puesta. Me bajo de la bici y bebo lo que puedo, que de donde soy me preguntan. Les digo que de España y hacemos algunas bromas. Detrás de ellos había un pilón con otro participante sentado donde el chorro caía con las piernas debajo (zapatillas y calcetines incluidos). Apoyé mi bici en el pilón para hacer lo mismo y me quedé mirando fijamente el agua del pilón mientras comía un trozo de plátano.

Cuando levanté la mirada enfrente mía había otra participante mirando el pilón como yo. Nos miramos, sonreímos y dijimos "Yeah" y completamente vestidos nos metimos en el pilón. Los voluntarios se partían de risa. El hombre se levantó y se metió con nosotros pero solo hasta la cintura. Riéndome ahí dentro ni me acordaba de lo putas que las había pasado unos kilómetros atrás, ya no me dolía nada. Salí y abracé empapado a algún voluntario que, aún riéndose, se dejó y seguí hacia la meta.

Los 10kms restantes no me costaron nada y volví a adelantar a algún compañero. Ya iba eufórico, saludando y animando a todo el mundo. Entré al pueblo feliz, buscando a mi familia y amigos, ellos también lo estaban disfrutando. Había sido un día muy duro también para ellos aunque en ese momento no me lo dirían, lo habían pasado fatal con el comienzo por la mañana. Noté que se me saltaba alguna lagrimilla pero me obligué a guardármela. Aún quedaba el domingo!!

Recuperé 13 posiciones en la bici. Posiciones que iba a ser muy difícil perder ya que muchos de aquellos que yo pensé estaban descansando en realidad no iban a seguir por lo que iban a quedar fuera del Gigathlon. Estos 96kms con 1960m de desnivel después de todo lo que llevábamos encima eran una gran exigencia de la que me enorgullezco de haber terminado, pero es que sólo con haber llegado a tirarse en una de esas sombras de árbol o fuente ya es par estar orgulloso aunque no consiguieran llegar a terminar.

domingo, 2 de agosto de 2015

Gigathlon: Besando el suelo

En episodios anteriores...
Gigathlon: Capítulo 1
Gigathlon: Capítulo 2

GIGATHLON: CAPÍTULO 3

Después de darle muchas vueltas a la cagada que ahora os cuento, la única explicación que se me ha ocurrido es que sin darme yo cuenta, mi cabeza pensara que la salida fuera a ser escalonada como en el prólogo. Y no fue así.

La salida tenía lugar a las 06h00 y yo llevaba despierto desde las 04h30. El tiempo se me echó encima sin yo percibirlo. Cuando me quise dar cuenta estaba saliendo de la caravana a las 05:55 y de camino a la salida me cruce con cientos de bikers que salían de marcha, unos con cascos negros como el mio y otros de gris, los que participan en parejas.

Llegué a la salida y no estaba mi bici. Alberto y yo nos habíamos cruzado. El crono seguía avanzando y lo peor de todo, el pelotón se me seguía escapando. La estampa era curiosa. Yo plantado en la salida y el juez en frente mía perplejo, con su cronómetro en la mano.

Llegó la bici y hubo que esperar al chip y al gps. Una vez todo puesto y el crono marcando casi 10' pude salir. ¡¡Menuda cagada!! Pasé por delante de mis padres y mi tía Auxi con la mirada perdida, llevaba la cabeza descontrolada, no hacia mas que decirme lo imbécil que era y pensar que 8 meses de entrenamiento para cagarla de esta manera. Tarde casi 10' en recuperar el control de mi cabeza y empezar a animarme a grito pelado. Solo eran 10' de retraso y tenía todo el día. Seguí gritándome a mi mismo no sé muy bien qué para motivarme.

Tenía que asegurarme de no perderme. A toda persona que veía, fuera de la organización o no, les gritaba "Gigathlon? Bikes?" haciéndoles gestos para que me indicaran la dirección. Quien será ese loco en bici con los ojos vidriosos y acento extraño se preguntarían después...

Me crucé con un par de vehículos de la organización que al verme se les abrían los ojos como platos. Mi planteamiento de carrera se había ido al traste antes de la primera pedalada. Quería ir tranquilo en la MTB para luego apretar un poco en natación y patines. No pudo ser. Los 12 primeros kilómetros fueron cuesta arriba y yo no hacía mas que apretar los dientes y pedalear fuerte para intentar enganchar a alguien. Tardaría 10 kms en dar alcance a la bici escoba... ¡¡¡a la bici escoba!!!

De ahí empecé a remontar algunos puestos. Quería coger una rueda pero ninguna me valía por lentas (claro, era la cola de carrera) así que tiré a mi ritmo. Ni las subidas ni las bajadas eran muy técnicas pero si que las pistas tenían mucho polvo. Inconscientemente seguía apretando. Sabía que estaba gastando mas energía de la debida y bajando demasiado rápido. Y pasó lo que tenía que pasar.

En una bajada sin darme cuenta me abrí demasiado y la rueda delantera todo el arcén del camino perdiendo adherencia en el momento. El costalazo fue inmediato, me caí hacia mi izquierda y me dio el tiempo justo a meter la mano derecha bajo mi hombro para proteger la clavícula. El resultado fue todo el lateral izquierdo raspado desde el gemelo hasta el hombro y un dolor en la mano derecha que no me permitía casi apollarme en el manillar.

De ahí a la transición todo mi atención se centraba en el dolor de la mano y en qué me podía haber hecho. Me daba lo mismo, con ella inmovilizada podría seguir en carrera con mas o menos dolor.

Cuando llegué a las transición había nervios en el equipo. Yo estaba ya tranquilo y contento pero lo demás lo habían pasado fatal, llorando y vomitando incluso al ver que me podía quedar fuera de carrera si me perdía o no llegaba a enlazar o cualquier cosa.

Me vendaron la mano, que ya estaba inflamada, y me ayudaron con el neopreno. Comí, bebí y a nadar. Estaba deseando sentir el agua fría y empezar a nadar. No tenía nadie cerca pero veía gente nadando todo lo que mi vista alcanzaba. Me fui hacia el centro del cauce. El agua no estaba tan fría como esperaba pero aún así daba gusto. Poco a poco fui cogiendo ritmo y enganché al primer grupo que pasé rápidamente. Iba muy cómodo y bastante rápido.

Iban a ser 9kms corriente a favor. La cabeza me pedía ir suave pero el cuerpo me pedía ir a por ese de ahí, luego a por aquel y luego aquel otro. ¡¡Las había pasado muy putas en la MTB como para privarme de disfrutar en el agua!!

Y así llegué a la segunda transición, donde volví a comer y beber todo lo que podía antes de encajarme los patines para lo que yo creía iban a ser 40kms patinando y coqueteando con la caída. Antes de empezar el Gigathlon mi único miedo era una caída en MTB o patines que pudieran hacerme retirarme. En MTB ya había besado el suelo así que se pagaba a 1,01 otra caída.

Pero finalmente los patines no fueron tan duros como esperaba. No hubo casi bajadas rápidas y las que había tenían llaneo a continuación. ¡¡En alguna de ellas llegué casi a los 50 por hora!!

Lo malo fue que no conseguí enganchar ningún "carrito" por lo que fui solo casi todo el rato. Fui unos kilómetros con un hombre que había tenido una avería en la MTB y me había parado por si necesitaba algo y ya nos conocíamos y algo después con una mujer que dijimos de darnos relevos pero me fue imposible ya que era chiquitilla y no me tapaba prácticamente nada.

En el kilómetro 30, para mi sorpresa, estaba la transición. Y para mi sorpresa también fue la rampa final que creo que fui de los pocos que subió sin ayuda de los voluntarios, aunque llegué directo para tirarme mientras veía como la que llegaba detrás mía caía y rompía a llorar. Llegada con mucho público que eso a mi me encanta. Durante todo el Gigathlon fuimos haciendo espectáculo en las transiciones y metas de forma que todo el mundo nos conocía y saludaba.

Tras el avituallamiento, ya con mis zapas "a estrenar" me preparo a salir. Doy un abrazo a mi familia y choco manos con el público antes de salir e, iluso de mi, me dispongo a correr. Tras 200m de empinada subida al castillo de pueblo, salimos de este por un estrecho sendero igual de empinado. Decido andar y así haré durante los 2,5kms primeros. Me adelantan varias chicas y algunos chicos a los que consigo alcanzar en el llaneo. Pero vuelve a tocar subir y vuelvo a andar. Luego bajada demasiado empinada para mis cuadriceps y otra por sendero estrecho con muchas piedras y raíces.

Finalmente salimos a campo abierto. Voy corriendo pero no paran de adelantarme mujeres. Este sector de carrera está siendo amor/odio. Lo estoy odiando por su dureza, decían 18kms de carrera a pie cuando tenían que haber dicho 18kms de trail running! Pero por otro lado estaban las mujeres. Me iba enamorando de todas: jóvenes, mayores, rubias, morenas, pelo largo o corto...daba lo mismo me estaban dejando todas alucinado por su fuerza. Iban apretando los dientes y dándolo todo, cada una a su nivel pero todas a tope!! En esas iba yo que casi ni me importó unos pequeños calambres que me dieron en los isquios.

Llegué al área de transición donde desde anoche me esperaba mi bici. El sol pegaba fuerte y no había donde resguardarse. No fue mucho descanso. Bebí y comí todo lo que pude. Alberto me soltó un poco las piernas, charlé un rato con ellos y me puse en marcha, total, ya solo quedaban 96kms de bici!!

martes, 28 de julio de 2015

Gigathlon: Noche previa de sustos!

 GIGATHLON CAPITULO 2
¿Que es el Gigathlon?
Gigathlon Capítulo 1

Como os dije el otro día, el viernes aún no había terminado. Pasadas las 00:00 la caravana se puso en marcha despertándome. No quise preguntar pues pensaba que estábamos cambiando de aparcamiento pero cuando vi no era eso asomé la cabeza y pregunté que qué pasaba obteniendo un "que la has liado parda!" por respuesta.

Por lo visto había que haber llevado la bici de carretera al punto de la última transición del sábado, la de correr-ciclismo. Un pueblo a unos 35kms del campamento base era nuestro destino y, una vez allí, habría que encontrar las ruinas romanas donde al día siguiente me recibirían mis "supporters" tras los 18kms de carrera a pie.

Y lo mejor de todo es que hay que dar gracias de que nos enteramos a esas horas. Mientras los demás cenaban, Patri y mi hermano Javier, guiado por ese ánimo suyo de hablar con toda persona que tiene cerca, había ido a hablar con las de información para preguntarlas todo lo que se le pasaba por la cabeza (algo tendría que ver la rubia también...) y en ese conversación fue cuando escuchó la frase "donde habéis ido hoy a dejar la bici" y surgieron las dudas y las caras desencajadas a medida que mi hermano Alejandro, mis primas Inés y Pilar y el resto del equipo se iban sumando a la conversación.

Cuando la chica de dio cuenta de que realmente no habíamos dejado la bici fue cuando empezaron a buscar soluciones hasta que decidieron llamar al de seguridad de la transición para decirle que íbamos.

Volviendo a nuestro viajecito nocturno, una vez allí, localizamos la zona y dejamos la bici dentro tras entenderse mi hermano Ale y Patri con el segurata, que sólo hablaba alemán.

Una vez cumplida nuestra misión volvimos al campamento para volver a meterme en la cama poco antes de las 02:00. Por suerte no tuve nervios y conseguí dormirme pronto.

A las 04:00 sonó el despertador y lo postpuse media hora. Me desperté cansado y con dolor de cabeza, había dormido poco mas de 4 horas en dos tramos y hoy me tocaban 190kms de ejercicio que calculaba me iría a las 14 horas de esfuerzo. No empezaba bien el día!!

Pero aún iba a empeorar...

martes, 21 de julio de 2015

Gigathlon: Prólogo del viernes


Tras más de 1700kms con las autocaravanas desde Madrid hasta Suiza, por fin va a empezar el Gigathlon.

La mañana ha pasado rápida. Hemos conocido a la gente de prensa y recogido las acreditaciones de Patri y Marketes que les permitirán moverse libremente por donde mejor les parezca y usar la sala de prensa a su gusto.

A las 13:00 nos dirigimos al "check-in" para recoger los dorsales y solucionar una gran duda: si mi cabra(bici de carretera tipo contrareloj) es apta para participar o no. Ayer leyendo el reglamento nos entró la duda y ni en información ni en prensa nos han sabido decir. De no poder, habría que buscar donde alquilar una para poder participar sábado y domingo!!

En la recogida de dorsales pregunto y no saben, en el chip y gps tampoco... me dice que pregunte a aquel señor de allí, el que nos saludaba amablemente al entrar en la sala. Le pregunto y me dice que si es una bici de triatlon normal que no hay problema, para asegurarme le digo que si no podría hablar con alguien que me lo asegurara y me respondió algo así como "chavalito, soy el director de carrera" a lo que yo pensé: "bien Alberto muy bien..."
Foto de @marketes

Con esa duda solucionada nos vamos a dar una vuelta por la feria del corredor antes de vestirme. Esta vez no me he olvidado nada!

Preparo la bici de montaña, las calas, el casco, gafas, guantes, culot, mallot y las zapas de correr...donde están las zapas de correr??? Miro en todos los huecos de las caravanas y no aparecen x ningún sitio, joder! Será posible!!!

Falta una hora para el prólogo y no tengo las zapas de correr. No me creo que se me hayan olvidado después que preparé todo! Vamos corriendo al stand de la marca On. Le decimos al vendedor que queremos unas zapatillas, nos pregunta que para qué, para el Gigathlon le decimos. Le da la risa. Tras probar varios modelos corriendo por la feria elijo uno. Pregunto por el precio y me dice que 230€. 230€ unas zapas?? Quedan 45' y decidimos darnos una carrera al pueblo. Marketes y Ruben cogen mi número de todos los pares disponibles. Voy poniéndomelos y dando carreras por la tienda para probar e ir descartando. Finalmente me cojo unas New Balance feas pero que me han parecido cómodas, espero que no me den guerra!!

Vamos corriendo a la línea de salida. No sé quien me trae la bici pero me pongo en la línea de salida. Empiezo a disfrutar el momento, el speaker, los demás corredores, el público...unos suizos vestidos de azul me saludan por mi nombre y me hacen gestos. Les saludo también y me siguen haciendo gestos...miro hacia delante y veo a una juez llamándome, es mi hora de salida! Tengo que ponerme en mi sitio!!

Me toca salir con dos franceses. Les saludo y hablo con ellos, parecen simpáticos. De repente nos dan la salida y se acaban las risas. No me ha dado tiempo a poner el segundo pie en el pedal que el primer francés ya va por la curva! Parece que la gente va a apretar en el prólogo!!

Los 8 kilómetros de MTB no son un paseo como yo esperaba. Me adelantan 4-5 riders antes de llegar a la transición. Me calzo mis zapas nuevas y a estrenarlas, todo corredor sabe que es lo mas recomendable! Son dos kilómetros en los cuales nos harán atravesar el museo del pueblo, cosa curiosa y chula. El segundo kilómetro me permito ir un poco mas rápido y adelanto un par de participantes.

Entro en meta! Primer día de tres terminado aunque lejos de ser un tercio! El resto del día debería ser tranquilo.


Cena, ducha y a dormir lo antes posible que a las 04:00 hay que estar en pie.

Finalmente a las 22:30 estoy en la cama listo para dormirme pero, muy al revés de lo que yo pensaba, el día aún no ha terminado...

lunes, 15 de junio de 2015

Y mi primer MAPOMA fue rodado!!

(Podéis seguir mi camino hacia el Gigathlon en Instagram y Twitter @CendreroNieto)

Como ya sabéis en el Gigathlon voy a tener que completar más de 400kms mediante 5 disciplinas. Hasta ayer (14/06/2015), había competido en todas las modalidades excepto en una: patinaje, y no quería llegar al Gigathlon sin haberlo probado.

Busqué una competición y tras ver varias marchas y demás lo encontré: "Maratón Internacional de Patinaje de Madrid". 42.195m patinando que recorreríamos mediante 14 vueltas a un circuito de 3kms en la calle Bravo Murillo.

Lo había probado una vez por mi cuenta, dando vueltas al carril bici de Perales del Río. Tardé 2h45 minutos con mis antiguos patines, mi camel bak y en solitario. Acabé con rozaduras varias en los pies y los tendones de los tobillos muy cansados.

Así que esperaba que esto fuera a ser distinto. Habría gente, música, público... en definitiva todo ese ambiente de las competiciones que a mi me encanta.

Llevo aproximadamente un mes entrenando con mis nuevos patines que me facilitaron en SeRueda RollerShop (www.serueda.es) que no tienen nada que ver con los antiguos. Tienen todos los componentes mucho mejores pero lo que más salta a la vista son las cuatro ruedacas de 100mm debajo de cada botín, gracias a las cuales me deslizo de forma mucho más eficiente. Parte positiva: voy mucho más rápido con menos esfuerzo y me es más fácil las cuestas arriba. Parte negativa: son muy rápidos y (para mi) menos manejables por lo que en las bajadas me descontrolo bastante.

La Maratón empezaba a las 10h30 por lo que esta vez no era necesario pegarse un madrugón. Quedé con Patri (@Patriciavega.fotografia) un poco antes para ver qué íbamos a grabar y qué fotos íbamos a hacer. Lo bueno de ser un circuito tan pequeño es que iba a pasar muchas veces por el mismo sitio por lo que para ella sería más sencillo el tomar fotos y vídeos.

Antes de empezar tenía varias dudas: ¿Cuanto iba a tardar? ¿Como de duro iba a ser aquello a medida que avanzaran los kilómetros? y sobre todo, al ser yo muy inexperto en patinaje, ¿Como se comporta uno en carrera con los que están alrededor? ¿Se puede ir a rueda(o "a culo")? ¿Hay que mantener alguna distancia con los demás? Había visto vídeos en los que en unos se hacía trenecitos, en otros se empujaba (suavemente) al que llevabas delante o incluso agarrabas sus manos detrás de su espalda...yo no sabía como funcionaban estas "costumbres".

Y otra cosa que me preocupaba mucho eran las cuesta abajo, el ser yo un peligro para los demás. Entre pitos y flautas no me dio tiempo a reconocer el circuito que empezaba con desnivel favorable. Temía que al final de la bajada hubiera una curva y que yo llegara descontrolado y me llevara a alguien por delante.

Tenía ganas de empezar e ir despejando todas esas incógnitas. Me coloqué en la cámara de llamadas y observé los participantes de mi alrededor mientras esperaba la salida. Me coloqué mas o menos en mitad del pelotón hasta que empezamos a rodar.

A los pocos metros empezó la bajada. Veía mucha gente a mi alrededor pero no el final de la rampa por lo que fui frenando constantemente hasta que vi que se acercaba un repecho por lo que ya me dejé caer sabiendo que ahí frenaría. Después vino otra ligera bajada en la que vi el cartel de "Curva en 150m" que me puso alerta. Era un giro de 180º que nos colocaría de vuelta a la salida por el sentido contrario. Ahora toca subir.

La subida se me hace fácil. Ya conozco el circuito y me relajo, "no hay peligro", la 2ª bajada la hago dejándome caer pero sin dar impulso para asegurarme de que lo tengo controlado y en la subida compruebo que tengo más ritmo que los que me rodean (normal, he salido en mitad del pelotón y he bajado la primera vez como un cagón). Para que os hagáis una idea la primera bajada la hice a 13km/h, la segunda a 19 y todas las demás a 22km/h (de media).

Estaba disfrutando, ¡¡patinar mola!! Una vez controlado el circuito venía lo siguiente: encontrar grupeta. Lo conseguía en la bajada pero en la subida yo iba mas fuerte y se quedaban atrás por lo que tarde unas vueltas en encontrar un grupo. Creo que fue en la quinta vuelta cuando un "carrito" de unas 9 personas me adelantó y quise ponerme a cola. Llegué a la parte trasera y ahí que me coloqué. Al llegar al180º la fila se deshacía y varios de ellos levantaban las manos. ¡¡Yo no encontraba la cámara!!

Empecé la subida con ellos pero cuando llegamos al segundo repecho(el más duro) decidí apretar, adelantarlos y tirar por mi cuenta. Llegué arriba y volvía a ir solo, por lo que buscaba nuevas posibles liebres (yo lo llamaría locomotoras en este caso,jeje) y en esas me volvió a pasar este carrito liderado por unos 6 patinadores con el mono del "Club Patín Vallekas". En ese momento decidí que iba a adaptarme a su ritmo unas cuantas vueltas.

El objetivo era obtener respuesta a todas esas dudas que tenía antes de empezar. Lo primero que aprendí fue que lo que yo pensaba que era "empujar al de delante" en realidad se hacía para mantener la distancia sin frenar. Me daba algo de inseguridad ir tan cerca por si nos tocábamos los patines y nos caíamos pero poco a poco fui cogiendo confianza. David(uno de los vallecanos) se quedó a cola delante mía y fuimos hablando y me explicó, entre otras cosas, que lo de levantar las manos no era porque hubiera una cámara en la curva, si no que para avisar de un peligro. En este caso se hacía en la curva y al pasar por la alfombrilla del chip.

Estaba disfrutando enormemente. Bajábamos a toda pastilla en trenecito, yo casi siempre el último. No había entendido muy bien la forma de organizarse los "vagones" por lo que por si acaso cedía el paso delante mía a todo el que se unía de los que veníamos siendo habituales.

Iban cayendo las vueltas y la rutina era la misma. Bajábamos en grupo y yo tenía que concentrarme en no salirme del rebufo para no quedarme atrás o incluso darme algunos impulsos si veía que se me escapaban y en la subida yo descansaba al ser el ritmo de la grupeta muy cómodo para mí.

Poco a poco fuimos perdiendo "cebollas" hasta quedar los Vallekas, otra mujer y yo para las vueltas finales. Eran gente simpática, de vez en cuando hablábamos y yo estaba disfrutando enormemente de la sensación de rodar. Tenía intención de las últimas vueltas tirar yo del grupo en las subidas, por dar descanso a los dos chicos del Vallekas que iban siempre de locomotoras y por recortar algún minutillo al crono.

Pero al final decidí que no. Me dijeron que los dos primeros estaban haciendo de liebres para sus amigos, que podrían ir mucho mas rápido así que me pareció justo que ya siguieran ellos delante hasta el final ya que poniéndome a tirar yo sólo podía pasar que rompiera el grupo o que después de todo el esfuerzo que habían hecho ellos durante la carrera, pareciera que yo quería llevarme el protagonismo final.

Además las dos últimas vueltas mi glúteo derecho empezó a dar guerra. Llevo una semana con él molestándome y al principio de la carrera lo había notado incómodo pero luego no volvió a dar señales de vida hasta la penúltima vuelta.

Tengo la teoría de que el cuerpo y la mente son como una pareja de abueletes que se cuidan el uno al otro. Al principio mi cuerpo sabía que le esperaban 14 vueltas y que si se quejaba mi mente se iba a preocupar, por lo que prefirió callarse. Pero antes de empezar la penúltima vuelta el cuerpo sabía que eso ya estaba hecho así que se relajó se olvidó de disimular, y la mente (muy atenta ella) rápido detecto el dolor: "¡¡Hay que ver que al final siempre me toca currar a mi!!" o algo así debió pensar cuando en la última subida me obligaba a aguantar el pinchazo para no perder ese trenecito que tanto me había hecho disfrutar de mi primera experiencia en el mundo del Patinaje.

Finalmente cruzamos la meta todos en paralelo de la mano, disfrutando una vez más de esa sensación que tanto me gusta y que siempre os comento, por la que todo esfuerzo merece la pena y que tan feliz me hace.

Tiempo final: 1h54'13" Posición 97