jueves, 4 de mayo de 2017

Ironman Texas: Cuando te falla tu mejor arma.

Tres años después vuelvo a enfrentarme a la distancia Ironman: 3,8 kilómetros nadando, 180 en bici y 42,195 (maratón) corriendo. Fue la primera carrera de larga distancia que hice, la que me permitió saber si era capaz de enfrentarme a estas pruebas o no. Aquel día en el Ironcat tardé unas 12 horas y cuarto. Y lo disfruté, mucho.

Como siempre en mi caso, toda prueba comienza con un percance. En este caso María (BSE) aterrizó en Austin el jueves por la tarde para el viernes por la mañana salir rumbo a Houston, donde tiene lugar la carrera. Tras apretarnos una pizza como la tradición manda, nos pusimos a ver los horarios del día siguiente. Vimos el check-in de la bici pero no el del atleta por lo que revisamos las instrucciones y horarios previos. Y fue ahí cuando vimos, en mayúscula y subrayado, que el check-in del atleta solo podría hacerse miércoles y jueves. Miramos el reglamento y, en mayúscula y con asterisco, ponía que los participantes que no se presentaran al check-in no podrían tomar parte en la salida. Joder.....

Estoy muy acostumbrado a cagarla y arreglarlo, las he hecho muy gordas y siempre las he solucionado (desde irme a un duatlón y olvidarme la bici hasta presentarme a unas oposiciones en la ciudad que no es),todo esto es muy gracioso cuando lo cuentas después pero en el momento las pasas putas. Tengo claro que alguna vez no lo arreglaré y estaba convencido de que iba a ser esta.

Decidimos salir a las 4:00 de la mañana hacia Houston para estar allí los primeros y convencer a quien hiciera falta para que nos dejaran participar. María decía que seguro que me dejaba pero yo, con lo cuadriculados que son estos americanos a veces, no lo veía nada claro. La noche del jueves envié un mail contando la cantidad de problemas que me habían impedido llegar al check-in y la ilusión que me hacía participar, modo drama On. Finalmente fue mas sencillo de lo que me esperaba y me dieron cita para recoger el dorsal (que no el chip) a media tarde, de forma que me fue imposible asistir al briefing.

Una vez pasado el primer susto toca enterarse de como funcionan las transiciones. Hay 2000 participantes y está todo muy organizado, no tiene nada que ver con las pruebas a las que estoy acostumbrado de pocos participantes y todo muy personal, cosa que echo de menos. Preparando los avituallamientos me doy cuenta de que me he dejado la mitad en casa, por lo que decido tirar con lo que den en carrera, aunque no sea lo mas recomendable, nunca me ha dado problemas el estómago y siempre le he metido de todo en carrera.

Otra cosa que tampoco se recomienda es estrenar material el día de la prueba, pero me he comprado un pepino de neopreno y no puedo resistirme! jeje, todos somos humanos que diría mi madre. Todos los años tengo un presupuesto para mejorar material y parte de él ha ido al neopreno. Para hacerlo mas "sin sentido" aún, la organización dice que el agua no está lo suficientemente fría para usar los neoprenos, por lo que los que así lo decidamos empezaremos los últimos y perderemos la posibilidad de clasificar para el Mundial de Hawaii. Como ya dije en el Live, a mi me da lo mismo, yo ya estoy clasificado como Ultraman!! jajaja

Intento irme pronto a la cama pues la noche anterior no había dormido nada. Por la mañana me levanto, desayuno y repaso que lleve bien todo, no queremos mas cagadas. La bici quedó preparada el día anterior así que esta vez solo tengo que meterle aire a las ruedas y llenar los bidones. Mi estrategia de carrera es mala, malísima: nadar al 80% e ir a muerte en la bici. Luego ya veremos como me apaño en la maratón. Es mala pero divertida, y me apetece divertirme!

En la línea de salida una voluntaria me pregunta que donde llevo el chip y le digo que no lo llevo, que no me ha dado tiempo a recogerlo, me hizo mucha gracia su cara de susto mientras me preguntaba "¿Pero y tus tiempos?" y yo le respondía "Me dan igual" jeje. Quería hacer menos de 11h30 y con saber la hora de salida y la de llegada me valía, el otro dato que me interesaba era la velocidad media en la bici, mi motivación era conseguir un 32km/h. Y en ese momento apareció María con el chip,jeje.En la foto podéis ver mi estrés pre carrera.

Se dió la salida y efectivamente salí con los últimos. Hacía muchísimo que no nadaba con tanta gente y se me había olvidado la cantidad de contacto que hay. Me lo pasé muy bien adelantando gente, al principio demasiada pues entre el neopreno y que estaba en la cola prácticamente iba doble de rápido, por lo que me abrí por fuera para no tener que ir esquivando. Me llevé patadas y manotazos, de los que yo también di alguno, aunque más bien empujones para quitármelos de en medio y poder pasar. Si nunca has nadado en un pelotón de estos es toda una experiencia!!

El tramo final de agua fue asqueroso, por un canal que no sé yo lo sano que sería nada por ahí. El agua tenía tierra y unos olores que...en fin. La transición me la tomé con calma, bebiendo y hablando. Luego María me dijo que tardé 11 minutos y he a posteriori he pensado que es demasiada calma, si quiero bajar tiempo no puedo perder 11 minutos en una transición y, ya os lo adelanto, 13 en la segunda. La próxima no puedo tomármelo con esa parsimonia!

Empecé la bici concentrado, aquí mi objetivo era regularme bien para mantener un esfuerzo constante que me permitiera llegar a los 180kms con un buen resultado. Me preocupaba también las penalizaciones, en cuaquier otra carrera es fácil mantener las distancias pero aquí con tanta gente me parecía mas complicado. Nunca me han penalizado y quiero mantenerlo así. Mi ritmo era bueno, llegué al km.50 a una media de 32km/h. El viento era medio/fuerte y en diagonal por lo que molestaba pero no empujaba ni frenaba excesivamente. Me vi fuerte y subí el ritmo. Pasé por el km.90 con un 33,4km/h de media y seguía subiendo. Perseguía una P5X (15.000$ de bici) ya con la media en 34km/h cuando el viento giró y aumentó su fuerza: viento de cara para los 50kms finales. No podía pasar de 30km/h, incluso a veces miraba y veia un 26 o 25 y me iba cabreando, veía como bajaba la media y como por mas que apretaba no conseguía mantenerla y es que el viento es un auténtico torturador: si quieres ir rápido no te deja y si dices "pues voy mas despacio y no me canso tanto" te deja parado.

Poco a poco vi como mi media cayó hasta 32km/h, momento en que dejé de mirarla y desde entonces no la he comprobado. Veía como se me iba el objetivo de la velocidad y me cabreaba. Al final llegué mas rebotado que cansado a la segunda transición. Tocaba bajarse a correr. Como ya he dicho me volví a tomar la transición con calma y empecé a correr. Iba cansado pero quería ver hasta donde llegaba sin andar en la maratón. Me la fraccioné en mi cabeza en tramos de 5kms y empecé con el trote, el ritmo era bueno, por debajo de 6'km pero algo me concomía, aún no sabía lo que era. No encontraba referencias entre los participantes, había tanta gente que no tenía localizado a nadie para inventarme una historieta, el circuito era monótono...pero sobre todo mis cálculos no me gustaban.

En el km.15 me paré por primera vez y algunas dudas asaltaron mi cabeza, las controlé lo que pude pero llego un punto en que me superaron. No había conseguido hacer la media que quería en la bici...no iba a bajar de 11h30...ya sabía que era capaz de terminar y en mi cabeza retumbaba... ¿Para que cojones vas a hacerlo entonces? No encontraba motivación, echaba a correr pero mi cabeza me la jugaba, me decía "¿qué mas te da 12 que 14 horas? ¡No corras!"  y la faena de tener una mente fuerte es que todo lo que te ayuda cuando la controlas te putea cuando no y en ese momento llego a hacerme pensar que para que hacía estas tonterías, que a ver si acababa ya y me dejaba de carreritas y mierdas.

Recuerdo que vi a María en el km.28 y quería llorar, no me veía con fuerzas, era una sensación rara por qué aunque tenía claro que iba a seguir y terminar, no veía el motivo para hacerlo. ¡Por primera vez estaba sufriendo! Me acompañó unos metros y me dijo que me esperaba en el 38 para darme la bandera. Una vez que volví a verme solo poco a poco retomé el control, me concentré en comer y beber en cada avituallamiento y en dar las gracias a los voluntarios y al público que me había animado en cada una de las tres vueltas. Parece una tontería pero con la barba me reconocían en cada paso y algunos me cantaban los de "Fear the beard!". Para mantenerme corriendo esperaba a ver alguien con un ritmo "cómodo" y me ponía inmediatamente detrás suyo y durante los dos kilómetros hasta el siguiente avituallamiento para mí solo existían esas dos zapatillas y pasara lo que me pasara o me dijera mi mente lo que me dijera de ellas no me separaría.

Entre esa estrategia y ver la meta cada vez mas cerca me fui rehaciendo. Es increíble el poder de la mente, tanto para bien como para mal. En otras ocasiones me ha llevado en volandas haciéndome fácil lo difícil, sin embargo hoy que la tenía cruzada me era prácticamente imposible echar a correr cada vez que lo intentaba, todo por que a ella no le daba la gana! Lo que siempre digo, el cuerpo humano es una máquina brutal!!

Finalmente vi la meta, esta vez si que lloré pero un kilómetro antes, es la leche esa sensación, no sé si es felicidad o qué exactamente pero cada vez que me recorre el cuerpo me encanta! Al final no conseguí bajar de 11h30 ni la media de la bici, pero ese momento de crucar la meta con mi bandera de España pensando en mi gente (muchos de esa gente vosotros que lo estáis leyendo) merece la pena por sí solo!!

Ahora habrá que tatuarselo, jeje

domingo, 26 de febrero de 2017

¡Soy Ultraman! (UM Florida 2017)

Post patrocinado por BRT Bikes y SanusVitae

Ultraman Florida 2017: 
515kms(10 natación+145 bici; 275 bici; 84,4 corriendo), un atleta, cuatro supporters y muchos animadores!

Llegó el momento de una nueva aventura. Vuelve esa emoción por ver el resultado de tantas y tantas horas de entreno, en la piscina, sobre la bici o corriendo. Vuelvo a estar cerca de volver a sentir eso que tanto me gusta, de cruzar otra meta, de sentir como me suben las lágrimas al acordarme de mucha gente que me empuja. Estamos a pocos días de vivirlo de nuevo.

Días previos
El martes por la noche llego a Orlando(Florida). Tanto el lunes como el martes en el colegio ya estaba que me subía por las paredes de la impaciencia por empezar ya! Me sentía bien y me veía fuerte. Además esta vez no quiero "solo" ser finisher, esta vez quiero ver hasta donde puedo llegar, y eso me tiene con una chispita en los ojos.

El miércoles toca pasar los controles de las bicicletas en la tienda designada por la organización, es una pasada ver como miman a mi BeRTa. Allí coincidí con otros españoles que iban a participar: Marc (con quien nos conocimos en el Gigathlon), Roger, Juanlu y Delia. Como si fuera un ciclista del Tour, nos fuimos con la furgoneta a reconocer los 145kms del sector de bici del viernes. Después fuimos a cenar con unos amigos donde me tocó explicar las distancias que iba a realizar y disfrutar de algo que siempre me hace gracias; las elucubraciones la gente "¿Dos maratones seguidas?¿Y un día detrás de otro?¿Y como vas al baño?"

Siguiendo a lo Contador, el jueves por la mañana recorrimos la parte final del circuito de bici del sábado. De los 275kms nosotros hicimos los 150 finales. ¡Me cago en la leche que Florida es plano decían! Este final es un sube y baja continuo, incluida una subida de unos 400m al 20% donde nos tocará retorcernos para llegar a la cima!

Contrariamente a otras veces, me cuesta dormirme, doy mas vueltas que un pollo asado. Estoy nervioso, mañana voy a saber por fin hasta donde puedo llegar y no quiero las cagadas tontas que siempre me pasan (los que me conocéis ya sabéis de lo que hablo: deportivas en el Gigathlon, despistes con la hora,...)

Día 1: natación + bici
A las 4h00 suena el despertador, voy directo al baño a "verme los pies" y de ahí a empezar a comer y beber cuando llega una de las muchas sorpresas del finde, me ponen un vídeo de la gente de mi familia dándome ánimos: simulaciones de deporte, canciones, "lenguaje de signos" y otras muchas cosas que me sacan varias sonrisas mientras aguanto la lágrima hasta que aparecen las abuelas y alguna se me escapa!

Llegamos puntuales a las 5h30 para hacer el check-in de carrera y dejar bien preparada la bici. Estoy concentrado, quiero dejarlo todo perfecto. Meto presión a las ruedas. La lenticular atrás y la de palos delante van a ser las elegidas. Con esto y con el casco de huevo voy a parecer un profesional total, ya solo me falta conseguir sus patas y ritmos pero el siempre importante postureo ahí queda!!

A las 6h50 los 45 participantes, embuchados en nuestros neoprenos, entramos a la orilla del Lake Conway, listos para enfrentarnos a ese primer reto de los 10kms a nado. Mi objetivo declarado es bajar de tres horas aunque en mi interior (optimista por castigo) voy a por 2h50'. No se puede hacer drafting por lo que tengo que ir en solitario guiado por Caroline en el kayak, que además me irá dando de comer y beber. En la natación mas que la distancia el enemigo es el aburrimiento. Es un auténtico coñazo estar tres horas escuchando "ahhh(cojo aire) pfffhhh (lo suelto)". Si, la primera onomatopeya no sabía como escribirla,jajaja.

Y en el kilómetro 5 empieza la fiesta: calambres en los gemelos, unas veces el izquierdo y otras en el derecho. Nado con el tobillo flexionado hasta que siento que está lo suficientemente relajado como para poder volver a patear normal. ¡No me quiero imaginar como se ve mi técnica de nado en esos momentos desde fuera! No tengo sensación de ir rápido y me da miedo comprobarlo en el reloj. Además, pese a ser un lago, hay corrientes. Llegué a ir octavo pero luego poco a poco me fui descolgando hasta salir del agua el 13º con un tiempo de 3h09. No estaba contento, ¡no lo entendía! Vale que el 2h50 era optimista, pero había entrenado en esos ritmos y normalmente en carrera siempre mejoro. Salía más decepcionado que cansado pero no hemos venido a lloriquear. Si la natación no ha salido habrá que echar el resto en la bici!!

Entro a la carpa de transición con otro español, Toti y también Tom el californiano. Aquí vemos una de las diferencias culturales entre españoles y americanos: mientras nosotros nos despelotamos en cualquier sitio para ellos ver ciertas partes mágicas de nuestra anatomía es como mirar a los ojos a Medusa!! Y tras semejante metáfora lo explico: a mi me ayuda a cambiarme Michelle y a Toti su novia y su hermano. Todo fuera cuando de repente mi ayudante sale corriendo, jaja. Luego me diría que no quería estar con tantas colas,jaja.

Termino de vestirme y nos damos cuenta que nos hemos dejado la vaselina en casa, digo que da igual que me voy así, que ya veremos como acaban las mencionadas partes mágica después de los 145kms. Y las de magia negra también!jajaja

Empiezo la bici y sigo dándole vueltas a como narices he hecho esa mierda de sector de natación. A día de hoy sigo sin tener del todo claro por qué lo hice tan mal. Es verdad que todo el mundo se quejaba de lo mismo, pero yo tengo el agua por mi mejor segmento y no le había sacado partido esperado.

En la bici aprieto los dientes y las piernas. La sensación es extraña, me gusta, voy exigiéndome mas de lo que normalmente hago pero no me noto estresado. Tengo que recuperar el tiempo perdido y llegar a la meta antes de las 8 horas totales, como era mi objetivo. La primera hora la hago a 34km/h de media y bien de pulsaciones, hay algo de viento pero por ahora no molesta y sorprendentemente voy pasando gente. No entiendo nada, para bien. Siempre me pasa que en el agua salgo delante y en la bici me pasan como aviones. Sin embargo hoy había salido el 14º y conseguí pasar a cuatro compañeros en el segundo sector.

Sobre el kilómetro 90 me pasa Chamba, otro español. Para mi es un orgullo competir contra gente que sé superiores a mí y ver a cuanto estoy de ellos para en un futuro acortar esa distancia. Le aguanté hasta que me quedé cortado en un semáforo, no sé hasta donde hubiera podido llegar siguiéndole. Lo que si sé es que hasta el kilómetro 100 llegué en tres horas clavadas, a una media de 33,3km/h. Me sentía muy fuerte, estaba contento, disfrutando, y eso que a veces te volvías loco notando un viento que no veías. Notabas que te frenaba pero mirabas a las copas de los árboles o la hierba y nada se movía, era un viento fantasma y en tu cabeza decías algo así como "¿Pardiez, de donde cáspitas viene ese viento?" "¿Me cago en la puta de donde coño viene ese viento?"

¡Estaba disfrutando! me sentía afortunado de poder estar haciendo lo que estaba haciendo y el lugar donde lo estaba haciendo, volvía a pensar aquello de "Joder Alberto...". El corazón iba a 122 pulsaciones de media pero las piernas empezaban a ir al límite. Tanto los gemelos como los cuádriceps iban dando avisos. El cuádriceps izquierdo llegó a acalambrarse un par de veces, pero con el ultraciclismo del año pasado he aprendido a ir con calambres y conseguir que los músculos vuelvan a su lugar. Cada vez que me veo en esa situación me da la risa,jeje. Me acuerdo cuando en mi primer triatlón se me subieron los gemelos al empezar a correr y poco mas y llamo a la ambulancia, los bomberos y protección civil!!

La última hora se me hizo dura, solo pensaba en terminar, ya si me notaba fatigado. A unos 20kms de meta me pasa Steffi, una alemana que da gusto ver la posición perfecta que lleva sobre la cabra, no puedo seguirla. Llegué a meta con el culo y los músculos doloridos y bajando de las 8 horas, pero saludando como si hubiera ido de paseo!

Aún así cuando vi la tabla de tiempos no estaba del todo contento. No sabía por qué pero no lo estaba. El agua había salido peor de lo esperado y no había conseguido meterme en el top 10 como yo quería. Tardé un par de horas en darme cuenta de que tenía que estar contento, qué había bajado de las 8 horas como era mi objetivo y qué si no estaba en el top 10 era, simplemente, porque había gente que era mejor que yo, pero yo no habiendo cometido ningún error tenía que estar contento de mi primer día y saber que si quiero entrar en ese top 10 aún tengo que mejorar.

Luego tócate las narices, tras ir muerto de sueño en la furgoneta de camino a casa, bostezando mientras comprábamos algunas cosillas y durante la cena, cuando por fin me meto en la cama, resulta que no hay manera de dormirse. Vueltas para un lado, para otro, calores, saca la pierna, pon la radio, nada que no hay manera. El cuerpo está como una moto después de todo el día y cuesta echar el cierre. Es casi como cuando llegas de fiesta "hidratado" de mas y parece que la cama está en un barco.
Conseguiría dormir unas 6 horas

Segundo día
Me levanto fatal. Me siento destemplado, cansado y pensando que hoy lo voy a pasar muy mal en los 270kms de bici. No me sentía fuerte. Intenté salir de la habitación sin que se me notara. Me alegra ver a María y David que habían llegado la noche anterior para completar la "crew". Me siento a desayunar y me ponen otro vídeo. Esta vez son mis amigos de toda la vida los que me mandan sus ánimos nadando en la bañera, haciendo bicicletas con sus cuerpos... me hace ilusión verlos a todos e incluso a alguno que no me esperaba!! "¡¡Déjate de tonterías Alberto y vamos a darlo todo joder!! Vaaaaaamos!!"

Llegamos a la zona de salida ya vestido y bien de vaselina esta vez. La crema para culo de bebés que me puse anoche algo ha hecho. No sé muy bien con que rueda trasera salir. Echo un vistazo a las demás bicis y veo que prácticamente solo los top5 llevan la lenticular. Los top 5 y Steffi. Tras muchas dudas me decido por salir con la lenticular yo también pero dejo al equipo avisado de que en cierto momento querré cambiarla por la normal. Nos colocamos en la línea de salida. Tengo muchas ganas de empezar. El comienzo será en grupo y podremos ir a rueda hasta el kilómetro 5, a partir de ahí hay que mantener la distancia equivalente a tres bicis con el que te precede.

El pensamiento antes de empezar es "Alberto no te calientes y salgas mas rápido de la cuenta" Arrancamos e intento colocarme en un grupo que vaya a un ritmo bueno para mi. Adelanto unos pocos hasta que el pelotón empieza a estirarse y veo que vamos rodando a unos 38 por hora, eso es muy rápido para mí. Consigo no calentarme y quedarme, dejo que me pase el dorsal 16 (Jessica) y me adapto a su ritmo. Tiene un pedaleo muy pesado pero constante, hago por mantenerme detrás suya. Aquí tenéis una foto de lo que fue nuestro día:

La tía va como un reloj hasta que por fin para a beber y comer. Yo lo hago en marcha por lo que adelanto y sigo. ¡Cual fue mi sorpresa cuando veo que al rato me vuelve a pasar! Detrás suya viene el mejicano, Diego. Los dos vamos detrás de Jessica que con su pedaleo pesado parece que tarde o temprano reventará. Alcanzamos a Roger que había empezado muy fuerte en ese grupo del que yo me solté y se pone a cola. Cada vez cuesta mas mantener la distancia con esta Jessica. Ella vuelve a parar a comer y beber y me pongo a tirar yo con la intención de escaparnos. Y de nuevo otra sorpresa cuando por el rabillo del ojo la veo aparecer y ponerse al frente. Tiene 27 años y nos lleva a los tres lloriqueando detrás!! jaja.

Tanto fue así que en la siguiente parada que hizo hablamos entre nosotros tres y decidimos que en vez de aprovechar para intentar abrir hueco íbamos a aprovechar para coger aire y poder engancharnos a la locomotora cuando volviera a pasarnos. Nuestra hombría quedó en aquella cuneta! jajaja. Y ni por esas, porque al cabo de un rato nos fue desenganchando de uno en uno.

Al quedamos Roger, Diego y yo me puse a tirar. Roger se quedaría poco antes del km.200 pero Diego y yo seguíamos juntos. Por detrás sabíamos que andaban cerca un canadiense y un brasileño, sentía la emoción de no querer que nos dieran alcance. Mi equipo me estaba avituallando bien de bebida y comida, pero no me seguía todo lo cerca que yo necesitaba, de hecho se lo tuve que decir varias veces, que quería verlos mucho mas a menudo aunque no cogiera nada pero para comunicar y que me dieran tranquilidad y seguridad. No tenía móvil y en caso de avería perdería muchísimo tiempo.

Pegué un tirón para abrir un pequeño hueco respecto a Diego y cambié la lenticular por la rueda normal para la zona de sube y baja, hay kilo y medio de diferencia entre ambas. Fue en una de esas zonas cuando empecé a notar algo raro en la parte trasera de la bici, de primeras me pareció la cadena. Seguía sin ver a mi equipo todo lo que me gustaba y al pasar les grité que quería verlos cada milla, que notaba algo raro y que no quería quedarme tirado. Iba asustado, no sería la primera vez que tuviera problemas mecánicos en una prueba!

No había recorrido ni un kilómetro cuando se desprendió el casette y me quedé sin poder avanzar. Diego se paró conmigo pese a que le dije varias veces que siguiera, pero el tío se había bajado de la bici antes que yo. Llegó su equipo y pararon para ayudarme. Aquello no tenía arreglo, por lo menos que nosotros supiéramos. Llegó mi equipo y se bajaron del coche como cuando hay un accidente en el Tour, unos con la bici de repuesto en la mano y otros con bebida o herramientas. El único problema es que ninguno tenemos ni puñetera idea de mecánica y todos estábamos nerviosos.

Aquello parecía Benny Hill, unos intentando subir el sillín de la bici nueva, luego intentando bajarlo, otros aflojando o apretando los pedales porque las calas no enganchaban, otros mirando sin saber muy bien qué, que si cambiamos los pedales, que si cambiamos la bolsa de los geles...que pena que no nos grabaran con una cámara oculta! Al final alguien dijo "¿Oye y si volvemos a poner la rueda lenticular no funciona?" Y ahí estuvo la solución, y menos mal, porque si no acabamos desmontando a la pobre BeRTa!jaja

Nos había pasado el dorsal 6 durante la avería y en cuanto me habitué de nuevo a la lenticular le dije a Diego que teníamos que cogerle, que me daba igual que nos pasaran si eran mejores pero que por una avería no podía ser! Íbamos animándonos mutuamente y le dimos caza. Después afrontamos los últimos kilómetros sabiendo que el canadiense andaba cerca. Tiramos hasta meta a tope y allí entramos juntos Diego y yo después de una gran jornada parando el crono en 9h31, 29min menos de lo que era mi objetivo y llegando bastante bien de piernas. Esta jornada si que la acabé muy contento, por mi rendimiento y por haber disfrutado de ese espíritu de compañerismo. Ya solo quedaban las dos maratones del domingo. Aquí nos tenéis a Diego y a mi peleándonos con la subida al 20%

Además de esa sensación al terminar, otra de las cosas que me enganchó a estos deportes de resistencia es ese compañerismo, ese si alguien tiene problemas se para todo. Ya os lo he comentado algún caso aquí, pero el domingo habrá mas.

Paso por la camilla de masaje y volvemos a casa en la furgo. El equipo está haciendo el trabajo bien y no hemos tenido más imprevisto que la avería, pero ha habido tensión entre los supporters, cosa que es normal. Hay que saber que mi equipo es mitad americano y mitad español, con la dificultad del idioma y la diferencia en la forma de gestionar las situaciones entre unos y otros. Yo intento decir lo que no me ha gustado de la mejor manera para que no se repita al día siguiente. No me ha gustado que no se me hiciera caso cuando he dicho que quería verlos mas a menudo pero sobre todo no me ha gustado que algunos miembros siguieran otro criterio por encima del mío cuando era algo que habíamos hablado anteriormente.

Tercer día
He dormido poco pero me levanto contento. Hoy se empieza una hora antes, a las 6h00. Mientras desayuno me ponen un vídeo de mis amigos del deporte, muy cracks también, me hace mucha ilusión ver incluso gente que nos habremos visto un par de veces en persona pero con los que hemos creado un vínculo a través del deporte.

Me ducho, bebo y como bien. Hemos hecho algunos cambios en los roles del equipo, lo necesitaba para espantar dudas de mi cabeza. Me veo bien de fuerzas, nunca he corrido 84kms seguidos y en mi cabeza me lo divido en un 8x10kms y dentro de cada 10 tendré que ir hasta el 5 y luego restar hasta el diez. Los últimos 4 cuento con que si ya he llegado hasta ahí no me voy a parar!!

Parece una tontería pero de esta manera se hace mucho mas llevadero. En estas distancias es clave el aspecto psicológico. Físicamente todo el mundo está cansado después de 8 horas de deporte.No tendrás problema mientras la cabeza permanezca fuerte. "Siempre fuerte" que decía un ejemplo de lucha. ¡Válido para todo en la vida!

Antes de salir se hace una oración, con todos los participantes en círculo de la mano y los equipos alrededor. Quizás sea este el único momento emocionante que compartimos todos juntos durante los tres días de carrera, es bonito.

Se da la salida y para mi sorpresa no siento que me cueste arrancar a correr, me veo bien. Sale el grupo de los 5 primeros a todo trapo y la alemana les sigue en la distancia. Detrás se forma otro grupito de unos 5-6 corredores en el que voy yo. A los 500 metros ya estoy sudando. Me doy cuenta de que hay mucha humedad(se ve en la siguiente foto) así que le digo al equipo que tengan preparado en todo momento sales e isotónico. El problema es que casi no nos quedan sales!jaja

Les digo que por favor pidan a todos los otros crews que vean, en especial a los españoles y así lo hacen, consiguen bastantes. En mi cabeza entran dudas sobre la estrategia a seguir. Voy corriendo cómodamente a 5´30" o por debajo, no sé si seguir a ese ritmo o aflojar. Intento aflojar pero noto que me cuesta mas aflojar que dejarme llevar así que decido que, como de todas formas voy a reventar en algún momento, decido seguir a ese ritmo hasta donde llegue.

Salto del grupo y empiezo a abrir hueco poco a poco, desde el coche me van cantando la distancia. Llevo la cuenta de los que tengo delante, voy séptimo. Tengo a Steffi a la vista y también la recorto. Llaneo mas rápido que ella y le recorto lo que me saca ella en las bajadas, en la subidas también voy yo mejor. Siento que no solo estoy corriendo si no que estoy compitiendo. Al final consigo pasarla y me pongo sexto antes de la media maratón.

De repente  noto que se me está empezando a formar una ampolla en la planta del pie derecho. Sé que como eso se abra duele mucho. Hago una primera parada para poner vaselina y cambiar calcetines. Steffi me pasa y el grupito me recorta, me cago en la leche!!. Necesitamos Compeed y el equipo de Steffi nos los da. Vuelvo a hacer una parada para limpiar los pies y poner el Compeed intentando que no se termine de formar la ampolla. El otro grupito me alcanza y me pasa en una zona de subidas en la que no consigo reengancharme por lo que me quedo en tierra de nadie. Aún así llego a la primera maratón en 3h58' y décima posición. Maldita ampolla...

Pongo el contador a cero en mi mente y voy a por el primer 10k de la segunda maratón. Es curioso que la propia mente, al saber que tiene que hacer 84 kilómetros, ha tirado ella sola el famoso muro del kilómetro 30 de la maratón. No me canso de decirlo, el cuerpo humano es una máquina acojonante! Y aún así al pasar el kilómetro 50 me veo en problemas, el sol pega mucho y hay cuestas que no me dejan coger ritmo. Mi equipo va cogiendo turnos para correr o caminar conmigo, es un gusto llevar compañía y poder ir con las manos vacías gracias a que ellos hacen de sherpas. Me voy derramando botellas de agua fría por la cabeza y el tronco(todo muy sexy), bebiendo sin parar. No sé cuantos litros de agua e isotónico bebería el domingo!

Hasta el km60 es una tortura, cuando no es subida vamos por un camino de tierra con unas ondulaciones muy raras que no dan descanso a los tobillos. De hecho mi mayor dolor son los tendones del tobillo pues las carreteras americanas están muy combadas para drenar el agua, lo que hace que se me cargue la parte externa del tobillo izquierdo. A día de hoy es la única molestia que aún me dura.

Pasado el kilómetro 60 volví a coger el ritmo. Aunque ya tardaba mas de una hora en hacer cada 10 kilómetros. Hubo que hacer un par de paradas para descargar peso orgánico, a las cuales el pobre David tuvo que acompañarme llevando nuestra amistad un paso mas allá. Un paso que nadie querría dar,jeje,

El coche de apoyo fue prácticamente todo el rato a mi lado y desde él Maria me iba leyendo los WhatsApps de todos mi amigos y familia e incluso poniéndome los audios que ibais mandando y de verdad que no sabéis lo que ayuda eso. Me llegaban recuerdos graciosos, emocionales, bromas, trozos de canciones, cada uno de ellos era unos cuantos metros que hacía sin pensar en el solazo que hacía, en la paliza que llevaba encima o lo que me quedaba así que de verdad que muchas gracias a todos!!

Finalmente Caroline, Maria, Michelle y David hicieron un gran trabajo llevándome hasta la meta sano y salvo, incluso pegándose una paliza a correr conmigo el domingo. Uno de los momentos graciosos del Ultraman es cuando yo iba corriendo y les escuchaba a ellos quejarse de que tenían tirones o que estaban cargados del rato que habían corrido. El escuchar su respiración o ver su cara de esfuerzo por ayudarme es otra cosa que me hace estar orgulloso de poder llamar amigos a estas grandes personas, que hacen un esfuerzo físico, de tiempo y económico por ayudarme con mis aventuras!

Llegamos al kilómetro 80 en 8h34 minutos, el sub9h estaba al alcance de la mano así que apreté y me hice con David dos kilómetros a 5'25" hasta que me dió un poco de mareo, momento en el que dije "Déjate de tonterias Alberto que lo mismo te da 8h59 que 9h05", así que hicimos otro kilómetro trotando y dijimos a la furgo que fueran a aparcar en meta y vinieran a nuestro encuentro para entrar todos juntos en meta y así lo hicimos, tras 26h40 y en la duodécima posición de la general.

Y si, volví a disfrutar de esa gran sensación de conseguirlo, de sentirme afortunado y feliz por lo que hago y como vivo, de tener tanta gente que me quiere y que me apoya tanto cerca como lejos y de seguir cumpliendo ese lema que dice que "LoMínimoEsVivirAlMáximo"

Podéis seguir mis aventuras y ver mas fotos en Instagram @CendreroNieto y FB CendreroNieto
¡¡GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS!!

martes, 17 de enero de 2017

¿Ultraman?¿Eso qué es?

Los que me conocéis sabéis de sobra lo que es un Ironman, e incluso quizás un Ultraman, sobre todo si habéis cometido el error de preguntarme "¿Y en qué andas metido ahora?". Para los que no tenéis ni idea de lo que hablo (o peor aún, si pensáis que esto va de personajes de comics) os diré que son diferentes distancias dentro del triatlón (nadar, bici y correr).

El Ultraman es la distancia mas larga de triatlón (que yo conozca). Se trata de recorrer 515kms durante tres etapas, divididas en tres días. En la primera tendré que nadar 10 kms para después subirme a la bici (mi BeRta de BRT Bikes) y completar los 145kms que cierran el viernes. El sábado será solo de bici, recorreré 275kms quedando para el tercer día el tramo de carrera a pie: 84kms o, lo que es lo mismo, una doble maratón.

Existen tres Ultraman oficiales, los que tienen lugar en Australia, Canadá y Estados Unidos, que clasifican para el que es considerado el Campeonato del Mundo, en Hawaii. En mi caso voy a participar en el de Estados Unidos, más concretamente en Orlando (Florida) dentro de un mes, del 17 al 19 de febrero.

Para participar necesito un equipo de apoyo, es decir, mis Supporters! que ya os presentaré en otro post. Su misión será acompañarme con el kayak en el tramo de natación y después seguirme con la furgoneta para guiarme e irme dando todo lo que pueda necesitar durante la prueba. También se encargarán de ir retransmitiendo como va la cosa tanto a la familia como a los amigos en España. Y coleccionaran las mil historias que nos pasan siempre, empezando por olvidos, siguiendo con pinchazos y acabando con alguna lágrima que otra!!

¿Como me lo tomo yo? Pues de una forma diferente a como hasta ahora. Todos los retos que he ido consiguiendo siempre lo he hecho de forma "dominguera", es decir, yendo sin mas prisas que evitar el tiempo de corte y disfrutando de los paisajes, la compañía y todo lo que surgía. Sin embargo esta vez me apetece apretarme las tuercas, ver hasta donde puedo rendir y probar esa sensación de ir a límite.

Si quería cambiar la filosofía de carrera tenía que empezar por cambiar la filosofía de preparación también: el entrenamiento no cambia, sigo cumpliendo a rajatabla lo que me manda mi entrenador Rubén Gadea de SanusVitae y realizando todo dando como poco el 100%. Lo que si que he cambiado han sido algunos aspectos del ocio. He cortado cervezas y copazos desde la boda de uno de mis mejores amigos el 19 de septiembre y dándome el gusto 3-4 días puntuales desde entonces. De la misma forma también he cuidado más la alimentación, aunque mi gustazo semanal en forma de pizza o hamburguesaca rara vez lo perdono, jeje.

El objetivo es como siempre disfrutar a tope; recordar y disfrutar en los últimos kilómetros el esfuerzo que me ha permitido llegar hasta allí; acordarme de la gente que quiero, cruzar esa meta y abrazarme y dar las gracias a las personas que me habrán ayudado, a las que por supuesto también quiero. Lo he visto ya mil veces en los entrenos y este mes que me queda se me va a hacer muy largo!

P.D: Tendré mis Supporters físicos, pero necesitaré la ayuda de los que estáis en la distancia también, como siempre. En un par de semanas os digo como podéis estar presentes y ser lo que yo llamo "doping psicológico"

No lo olvidéis, LoMínimoEsVivirAlMáximo!! Un abrazo a tod@s!!

domingo, 4 de diciembre de 2016

800kms y 40h sobre la bici. Récord de cruzar España de Este a Oeste

Reto patrocinado por BRT Bikes (bicicletas) y SanusVitae (entrenamiento personal)
Equipo formado por Juan José Cendrero(padre), Alejandro Cendrero(hermano), Miguel Cendrero (primo) y Miryam Samos (amiga).
Dedicado a mi prima Altagracia.
Sigueme mi preparación para Ultraman Florida en @CendreroNieto

Os hago un breve resumen de lo que os voy a contar. Voy a subirme en mi bicicleta en la costa del Mediterráneo y no voy a parar de dar pedales, mas que para comer o echar una siesta nunca de mas de hora y media, hasta llegar a la frontera pacense con Portugal

10 de agosto

Con el coche cargado hasta la bola y BeRTa ensartada en los cuernos traseros, ponemos rumbo a Alicante. Me acompañan mi padre Juanjo, que será el conductor, mi hermano Alejandro que se encargará de bebida, comida y navegación; y mi primo Miguel con la Sanus Myriam que serán los "Officials"(jueces) tras su cursillo online con la Asociación Mundial de Ultraciclismo. Salimos más tarde de lo previsto. El objetivo es llegar en coche al Cabo de la Nao(Alicante) y desde ahí pedalear hasta la frontera oeste de España, a 800kms, en Badajoz. 

Por fin, a las 23h00, con las luces y los reflectantes a tope, empieza la aventura.

En este tipo de retos mi mayor preocupación es cuidar de mi cuerpo, siendo mi primera preocupación la hidratación y alimentación(es agosto, el calor puede jugar un papel importante), después sueño y cansancio mental y por último el desgaste físico. Mi estrategia es rodar dos noches y un día, haciendo coincidir el descanso (siesta) con las horas de más calor del día. 

Una vez ya en la carretera empieza mi realidad. Comienzo a mentalizarme de que van a ser muchas horas de bici, durante las que podrán surgir múltiples imprevistos. Divido mentalmente el recorrido en varios segmentos, que a su vez tendrán varios subsegmentos. Algo así como unas metas volantes para que la "montaña" no se me haga demasiado grande.

¡Me encanta rodar de noche! Esa tranquilidad a mi alrededor... el no hacerlo habitualmente... el aire fresco...Sé que los 200 primeros kilómetros son de ligera subida, pues parto del nivel del mar hacia el punto mas alto del recorrido, por lo que tengo que esperar una media relativamente baja.

Sorprendentemente el ritmo va bien, entre los 28 y 30km/h. Este primer tramo es el "fácil", todos vamos frescos, con ánimo, los errores no desesperan pues ¿qué mas dá un poco mas que un poco menos?". El coche me va siguiendo y sus focos se comen el mío. De vez en cuando se ponen a mi par y hablamos un poco o ponen música para animar la fiesta. ¡Va todo perfecto!

Hasta Castilla La Mancha llegamos con relativa comodidad pero una vez allí, al amanecer, empiezan los problemas. Uno constante será el GPS, que nos lleva a carreteras que se han convertido en caminos las unas y en autopistas las otras. Esto nos lleva a tener que dar media vuelta y meter kilómetros extra en la piernas, perder tiempo y a pinchar el primer tubular. ¡Malditos tubulares! Cambiamos la rueda delantera. Pongo la de palos, mi favorita, me encanta escuchar el sonido que hace.

Durante el camino decidimos que haremos parada en Albacete. El coche se adelantará y comprará una rueda delantera y cámaras de repuesto para no depender más de los tubulares. Aprovecho también para comer y descansar un poco. Llevamos ya más de 12h sobre la bici. Ya es mediodía y empiezo a buscar la sombra.

Miramos la altimetría y parece que está llano. Decidimos poner la lenticular atrás y buscar una buena velocidad de crucero hacia Argamasilla de Alba, el primero de los dos oasis de motivación que habrá durante el recorrido. Allí me esperan las Pradillos, con quien pasaremos un rato riéndonos y disfrutando de la comida que han traído. Lo que mas me gusta de estos retos es compartirlo con gente que quiero y estos momentos me dan la vida.

El calor no está apretando demasiado y gracias a ello las interminables rectas manchegas se sobrellevan mejor. A eso de las 16h00, tras 17 horas sobre la bici y unas 20 despierto, decido parar a echar una cabezadita de 20' mientras el equipo aprovecha para comer. Hasta ahora todo va perfecto. He ido comiendo y bebiendo como debido y no tengo nada de sueño. Las piernas siguen respondiendo y la velocidad va mejor de lo esperado.

Pero sabíamos que esto no iba a ser un paseo. El próximo objetivo era Ciudad Real, última parada antes de entrar en Extremadura. Poco antes de llegar nos quedamos sin agua en el coche por lo que no puedo reponer bidones. Me quedan unos 20kms pero rápidamente empiezo a notar calambres y mi cuerpo me da los avisos que tan bien conozco de deshidratación. Les digo que se adelanten, que necesito agua como sea. Ellos no lo saben pero después de 18h sobre la bici, media hora sin agua me puede causar un desbarajuste difícil de recuperar.

Llegamos a Ciudad Real y no estoy del todo bien, me tiro al suelo en una gasolinera abandonada que encontramos. Sé que tengo que parar y estabilizar el cuerpo, comer, beber y refrescarme. Me quito casi toda la ropa y pongo los pies en alto mientras los demás me van trayendo bebida y comida a la vez que los otros van a comprar para reponer lo que necesitamos. Se me pasa el susto al ver que hemos cogido al enfermo a tiempo. En ese momento no lo sabía, pero con los nervios cometimos un error.

La próxima parada iba a ser Siruela, nuestro pueblo, el segundo y mayor oasis de motivación. Se podía ir por dos caminos, les pido que por favor investiguen la altimetría y que por favor me lleven por el más plano. No quiero mas sustos.

Estoy contento por como hemos salvado ese primer percance y porque vuelve la noche. Me encuentro bien para llevar 20h sobre la bici, músculos bien y pulsaciones bajas, cómodas. Sé que ya se acaba lo llano, por lo que quitamos la lenticular trasera para volver a la rueda normal de 38mm. No llevo ni 15kms con ella cuando explota, literalmente. Me veo obligado a poner la lenticular de nuevo, con los casi dos kilos que pesa. Nos quedamos sin rueda trasera de repuesto, entra la noche lo que significa que si pincha el tubular de la lenticular automáticamente se acaba el reto. Se me ocurre que llamemos a mi prima Inés y que pregunte por todo el pueblo quién tiene una rueda trasera de 11 velocidades. Parece ser que nadie...

A medida que el sol baja yo empiezo a subir. Pasan los kilómetros y sigo subiendo. Miro al coche y pregunto cuanto voy a estar subiendo, llevo ya 10kms sin parar, estoy hasta las narices de subir. Poco a poco me voy enfadando, llevo 15kms subiendo, tras cada curva me encuentro con otra subida, y otra, y otra. Al salir de cada curva y ver que no aparece el maldito llano es como si me dieran un puñetazo en los riñones. ¡Joder este no puede ser el camino más llano de los dos! 

Tras 17kms de subida bajo un par de ellos pero enseguida vuelvo a empezar a subir. Voy lento, la bici me pesa y mas con la lenticular y esos casi 2kg de rueda. No para de dar vueltas en mi cabeza que hemos cogido el camino malo. Me cabreo.

Nunca me había cabreado haciendo deporte de resistencia. Pregunto al coche que cuanto queda para acabar esta zona y me dan una cifra que ni recuerdo, pero que 10kms más adelante al preguntar volvía a ser la misma cifra. Me cago en todo lo que se me ocurre, no me acuerdo lo que dije pero si que estaba enfadadísimo, no sólo habíamos cogido el camino más duro si no que encima nos estábamos confundiendo con las cuentas. Cuando vas tan al límite buscas alguna motivación con la que calmar tu mente. La mía habían sido los kilómetros que quedaban y se acababa de venir abajo.

Ahora, semanas después, sé que ellos lo hicieron lo mejor que pudieron, que seguramente en Ciudad Real estuvieron más preocupados por mi, al verme mareado, que por analizar el camino y que, al fin y al cabo, son mi familia y se pegan la paliza de seguirme con un coche durante más de día y medio por algo que es un capricho mío, sin tener ni pajolera idea de lo que es la nutrición, la hidratación o la navegación, simplemente lo hacen como yo, lo mejor que pueden.

Pero en ese momento yo estaba cabreado. Decidieron quedarse detrás de mí en vez de a mi lado y yo me seguí calentando la cabeza. Estaba cabreado pero también estaba disgustado. Llevaba media hora pedaleando sin que se acercaran a mi lado. Estábamos la oscuridad, la cuesta arriba, mi medio bidón de agua, mi cabreo y yo.

Y, por primera vez en mi vida deportiva exploté. Me bajé de la bici y me senté en el quitamiedos y dije que a tomar por culo, que para ir así que yo pasaba, que subieran la bici al coche y que a dormir al pueblo. Mi padre vino a hablar conmigo. Su carácter tranquilo contra el mío rabioso. Cada vez menos pero aún de vez en cuando me sale ese genio. No recuerdo si los demás se acercaron, ni como volví a acabar subiéndome a la bici, pero me monté convencido de que llegaba a Siruela y ahí me quedaba.

Y como los problemas nunca vienen solos, el coche(tras 25 horas) empezó a emitir un olor como diciendo que yo no era el único que estaba quemado. Yo, pese a mi rebote, de piernas iba bien así que decidimos que se iban a parar, yo iba a ir tirando y me irían alcanzando y esperando en cada pueblo hasta llegar a Siruela para ver si así el coche iba mejor.

En la soledad no conseguí serenarme pero encontré el motivo para llegar hasta la frontera portuguesa. Esa semana me había enterado de que mi prima estaba peleándose con un cáncer, es decir un reto de verdad y en el que nadie le ha preguntado si quiere participar. El día anterior le había dicho que yo conseguiría mi reto y luego ella conseguiría el suyo. ¿¿Con qué huevazos lo dejaba yo a medias??

A las 3h00 llegamos a mi pueblo, donde nos esperaba la peña de Inés con una pancarta y con un aplauso de los que aún estaban tomando algo en la Reflejos. ¡Es un orgullo para mi estos ánimos y el apoyo que recibo cuando estoy por allí! Aunque el mejor apoyo en esos momentos me lo dió Pite, en forma redonda, la de la rueda trasera de su bicicleta.

Yo no quería dormir. No tenía sueño pero si fuerzas para seguir. El equipo insistió en dormir en la cama y así lo hicimos. Yo sabía que el descanso podía venir bien pero también podía ser contraproducente. Los músculos estaban calientes pero sabía que era muy probable que al despertar me dolieran hasta las orejas. Aprovechamos también para que nos explicaran el mejor recorrido hasta Badajoz. Esos 280kms que aún quedaban.

El despertar fue duro, me dolía todo el cuerpo y un enano dentro de mi cabeza me decía que me quedara durmiendo. Al tran tran me pongo en marcha. Sigo sin ánimo, estoy disgustado, lo cual se me hace raro, no sé si sería el cansancio afectándome o qué. Me subo en la bici y empiezo a dar pedales, tengo los músculos de las piernas atrofiados, me cuesta coger ritmo, y mas con las lenticular, que como no cojas velocidad es mas un engorro que una ayuda. 

En casi una hora llegamos a Talarrubias (20kms) y justo antes de entrar...PLAF! Explota la lenticular. Si no llega a ser por la rueda que me han prestado aquí se habría todo, prueba de que aunque estos deportes se participa en "solo", dependes de mucha gente, empezando por el equipo. Montamos la rueda y a seguir. Me gusta el paisaje aunque el recorrido que me han descrito como llano no lo es tanto y es que, como ya aprendí en mis primeras aventuras con la bici, la carretera parece mucho mas llana conduciendo el coche que subido en la bici!!

La cosa va bien, mi cuerpo va volviendo a funcionar, pero la temperatura va subiendo. El sol que ayer nos dió cuartelillo hoy nos va a dar por... intento beber todo lo que puedo pero no es suficiente. Noto como me estoy calentando, como me quema la espalda y los gemelos. Hace unas horas que pasamos el umbral de las 30, hay que asegurar el objetivo final, decido bajar el ritmo aunque tarde unas horas mas de lo previsto.

Son las 11 de la mañana, de un 11 de agosto, en tierras extremeñas y con 35 horas de bicicleta entre pecho y espalda. Se han hecho películas de terror con argumentos mas favorables. Mi media va bajando, miro al coche y veo caras preocupación y cansancio, ser supporter es muy duro también. Me voy poniendo crema en las piernas (cosa que no hago habitualmente) y hielo en la espalda para refrescarme. Pero aún faltaba lo peor, durante los últimas horas iba a tener un dolor que me costaba soportar, que casi me hacía llorar y que me incitaba constantemente a parar: el sillín había hecho estragos en todas las partes de mi anatomía con que hacía contacto!!

No sabía como ponerme en la bici, el coche se acercaba y yo me quejaba de lo mucho que me dolía. Normalmente me duele mas quejarme que el dolor en sí, pero ahí no podía callarme. Me pusiera como me pusiera me dolía muchísimo. Entre eso y el calor el final se hizo duro pero finalmente apareció el cartel de Badajoz, íbamos a terminar, lo íbamos a conseguir, en algo menos de 40h.

Hacemos estos últimos kilómetros rápido, que parezca que aún voy fresco, jeje. Se me saltan las lágrimas, ha sido muy duro. Desde el coche me van gritando los giros en las rotondas y del final siento deciros que no recuerdo casi nada, solo ver salir a mi padre llorando del coche y luego a los demás y abrazarnos. Lo habíamos conseguido, el Récord de cruzar España de Este a Oeste en 40 horas.

miércoles, 13 de abril de 2016

24h Ciclismo Houston: Comienzos de infarto!!

Desde el viernes 8 de abril hasta el sábado 9 participé en las 24h de Ciclismo de Houston, que consistía en dar el máximo de vueltas a un circuito de 34kms a lo largo de un día. Es la primera carrera que hago en la que el objetivo no es cubrir una distancia.

La carrera empezaba a las 19h00. María aterrizaba en Austin a las 8h00 volando desde Tulsa, iba a ser mi supporter. La recojo y vamos a RunLab a hacer el "bike fitting", para ser lo mas eficiente posible. La noche anterior había dejado todo el material necesario preparado, por lo que solo teníamos que pasar a recogerlo y poner rumbo a Houston.

Estas carreras necesitan bastante organización logística, lo que muchos ya sabréis que no es mi fuerte. Hay que preparar comida, ropa, luces y reflectantes para rodar de noche, material de repuesto... en cada carrera aprendes algo nuevo que debes llevar para la siguiente, pero esta vez tenia la sensación de que lo había hecho bien, de que no me había olvidado nada.

Llegamos al hotel que será el área de transición 45' antes de la entrega de dorsales. Increíble, todo preparado y llegando con antelación, no parezco ni yo. Decidimos acercarnos al súper a por mas comida y bebida y comprar unas gafas transparentes para mi. Seguimos sobrados de tiempo. La organización y algunos participantes me señalan y hablan de mi "Este es el chico que en las 400 millas se quedó sin bici y consiguió que le prestaran una y terminar" Algunos estaban allí y otros lo han leído en la web de la organización.

Volvemos al área de transición para recoger el dorsal y la bolsa del corredor. Quedan 45' para la salida y voy a montar la bici y explicarle mas o menos lo que voy a necesitar en cada vuelta en función de mi previsión. Al sacar la bici del maletero veo el casco de la moto y caigo en la cuenta de que no recuerdo haber metido el de la bici. Ni lo dudo, ¡me lo he dejado en casa! He estado tan pendiente de no dejarme ninguna cosa de las pequeñas que me he dejado lo mas obvio(sin contar la bici): el casco. ¡Sin casco no puedo tomar la salida! Rápidamente subimos en el coche y volvemos al súper, cojo el primero que veo que me queda bien y volvemos a la salida. Otro susto salvado.

Faltan 15' y empieza la charla técnica. Me coloco con los demás aunque sin escuchar mucho, pues estoy pensando en lo que le tengo que explicar a María, que a su vez no me esta escuchando porque esta poniéndole las pilas al foco delantero. Al mirarlo me doy cuenta de que no lo ha abierto como yo lo hago y al cerrarlo...no funciona! "No te preocupes María, tenemos sol para una vuelta, en cuanto den la salida sales pitando para Walmart y compras una igual que esta" Una vez mas estaba en la línea de salida solucionando imprevistos. Si te gustan los finales de infarto este no es tu blog, pero si por el contrario son los comienzos, no dejes de seguirlo!!

Empieza la carrera y salgo con la primera línea. Quiero probarme a ritmo de 30km/h a ver hasta donde aguanto. Un grupito de 5 se escapa y me quedo cortado en séptima posición. El sexto va mas lento de lo que me gustaría así que salto a por los otros y los alcanzo. Rodamos a 32 por hora.

Termino la primera vuelta y ahí esta María con el nuevo foco. Esta nerviosa, me dice que creía que la había cagado con el foco. Efectivamente la había cagado, igual que yo al no traer el casco y otras muchas, pero no hay cagada que no se pueda solucionar y para mi es mas importante contar con gente que soluciona los errores que con quien no los comete. Porque todo el mundo se equivoca tarde o temprano.

Colocamos el foco, cambio el bidón y me pongo en marcha. Parece un pit stop de Formula 1, cada uno hemos parado en nuestro stand y hemos vuelto a salir y se tarda unos minutos en saber donde estamos cada uno. En estas carreras no se puede rodar a menos de 15m de los demás por lo que pasan unos minutos hasta que se reajustan las posiciones en función de los ritmos. En el caso de querer competir una carrera de estas, la estrategia de paradas tendría bastante importancia. Lo dicho, como la Formula 1, jeje.

Como casi siempre me pasa, el plan previo a la carrera no tiene nada que ver con las sensaciones que tengo luego, por lo que voy pensando en lo que voy a necesitar en cada paso por meta para decírselo a María. He decidido que no voy a parar en esta vuelta para coger unos minutillos a los que llevo delante. Llego a la transición y digo que no paro y lo que voy a querer para la siguiente vuelta. Me mira extrañada, no es lo que le había dicho y ella había apuntado.

Ya ha caído la noche. El ritmo es bueno y es un gustazo pedalear con el aire fresco. En estas carreras siempre pienso que en la vida pedalearías de noche por unas carreteras comarcales en las que sabes que hay mapaches, zarigüellas y armadillos. Digo estos animales porque son los que vi atropellados en medio de la carretera, pero a saber que mas habría. Sin embargo en carrera ni te lo planteas.

Paso por el kilómetro 100 manteniendo la media de 31km/h y en tercera posición. Sé que no es mi ritmo, pero me tiene entretenido ir en esa pelea aunque sepa que no es real. Conseguiré mantener la posición hasta el kilómetro 200 cuando haré una parada para echar una siesta.

Como os he dicho antes, por la mañana hicimos el ajuste de la bici, algo no muy recomendable, pero se me presentó la oportunidad de hacerlo con el encargado de hacérselo al equipo ciclista olímpico de Estados Unidos y solo podía ser en ese momento, por lo que no me lo pensé.

Tras llevar una hora en la bici me dolía la rodilla izquierda, seguramente por la nueva posición. Me concentré en no pensar en el dolor y en que poco a poco se iría pasando. Siempre pienso que el cuerpo es como un niño que se queja. Si le haces caso por una tontuna se quejará siempre pero si no le das importancias a las "pequeñas" cosas no volverá a quejarse (obviamente si ese "niño" viene con un brazo colgando habrá que hacerle caso,jeje). Por ese motivo seguí pedaleando esperando a que se pasara. Surgieron otros dolores en el tobillo derecho que, estos si, iban a mas. Empezó doliéndome la parte posterior para luego pasarse al tendón de Aquiles. Llego un momento en que prácticamente se me durmió el tobillo.

Fue por este motivo que decidí hacer una parada de tres horas, para comer, tomarme un ibuprofeno y dormirme para que hiciera efecto. Dormiría apenas hora y media pero aguanté hasta casi las tres horas antes de salir.

Al montarme empezó el carrusel de dolores de nuevo. Rodilla izquierda, tobillo derecho... pero lo peor no era muscular. Durante el principio de la carrera no conseguía acomodar cierta parte de mi anatomía a la que tengo bastante cariño. Además la carretera me estaba destrozando el culo. Había tramos de arcén con muchas grietas que transmitían una vibración al sillín nada agradable. Por momentos parecía una película carcelaria, en la que debías elegir entre jugarte el culo (por el arcén) o la vida (por la carretera). Y lo peor es que, en cuanto te desconectabas un poco, el cuerpo tiraba por inercia a la carretera.

Cerrado el parte de dolores, sigo con la carrera. Me quedaban 13 horas para recorrer 8 vueltas que completarían los 510kms/320mi. Mi idea era hacer 4, parar, dos mas, volver a parar y finiquitar con dos últimas.

Y aquí descubrí una nueva sensación, condicionada por el formato de la carrera. Por primera vez no había una distancia obligada que completar para cruzar la meta. Aquí tenia 24h para recorrer los kilómetros que pudiera. No había mínimo de horas que estar sobre la bici ni mínimo de kilmetros a recorrer, por lo que mi cabeza me decía "¿Pero para qué vas a seguir?" y yo lo entendía, porque daba lo mismo que hiciera 300, que 400 que 500 kilómetros, como que no tenia sentido seguir con el esfuerzo.

Volví a subirme a la bici y completé las dos primeras vueltas de mi "sting" de cuatro. Mi cabeza seguía intentando jugármela y encontró dos buenos aliados: el viento y el sol. El primer tercio del circuito el viento pegaba completamente de cara. Acoplado a tope no conseguía pasar de 20-22 por hora a máximo esfuerzo. El sol pegaba con fuerza lo que significaba que tenia que beber mas. Por suerte en el km.12 al girar a la derecha el viento me empujaba y podía recuperar fuerza y velocidad. Pasé por la transición sin parar y me dirigí nuevamente hacia la tortura del viento. Acabé esta vuelta pensando que no quería hacer mas, que estaba hasta las narices del viento, del sillín y de la madre que les parió.

Paré media hora, hablando con María y diciéndole que ya no me apetecía hacer mas, que no veía el porqué. En realidad en mi mente sabía que no volverme a subir a la bici era un fracaso, aunque las normas no lo establecieran como tal y mas de uno lo hiciera al ver el viento que se estaba levantando. Fue media hora con música, comiendo un bocata, frutos secos, una Coca-Cola y no se cuantos Twix antes de que entre María y yo convenciéramos a la cabeza de que había que seguir.

Volví al circuito y el viento seguía allí. Encima al pasar el km.12 y girar a la derecha el viento se había vuelto en contra también. Es increíble como si el circuito describe un triangulo, es posible  que el viento venga de cara en todos sus lados. Porque la vuelta al hotel el viento soplaba de lado pero ligeramente frontal. Terminé la primera vuelta cabreado. Diciendo que daba otra y que se acababa, me estaba destrozando los músculos.

Completé esa vuelta cabreadísimo, por el viento sobretodo, y pensando que por qué había tenido que empezar a pegar el sol a la vez que el viento, pues tenia que beber y en cuanto me levantaba del acople el viento me clavaba, literalmente. Llegué a la transición y le dije a María que me iba a dormir 15' y que me despertara aunque no quisiera. Saqué la sabana y me tiré en el césped. Se puso a chispear. Parecía que el clima se cachondeaba de mi.

Metí la cabeza debajo del brazo y pensé "Da lo mismo, no te vas a cabrear y te vas a dormir, si diluvia pues te empapas". Y así lo hice. Cuando me despertó María no quería saber nada de la bici y pensaba que lo dejábamos ya. 450kms era una buena distancia. Pero sabía que si lo hacía me arrepentiría, que me estaría fallando, me estaría rindiendo en realidad. Me quedaban 3h05 de tiempo y la ultima vuelta la había hecho en 1h32 por el maldito viento, no estaba claro que pudiera hacerlo.

Me subí a la bici con tremenda desgana y en la salida del hotel mi cabeza volvió a sorprenderme. Automáticamente cambió el chip y pensé que iba a ir a muerte. Y que iba a completar esas dos putas vueltas dejándome todo lo que me quedaba. En el primer tercio de aire en contra me obligué a seguir a uno de los de 12h que iba a 26-27km/h y aguanté. Me sentía muy fuerte, pasamos un par de ciclistas y decidí avisar por el móvil a María de que me prepara dos geles, que los iba a coger en marcha. Me sentía como un toro. Le apreté en la mitad del circuito y lo pasé, a él y a otros 3 mas. 6 ciclistas en una vuelta que había completado en 1h15.

Apreté aun mas. Siempre voy por debajo de mi máximo para tener energía por si surgiera cualquier tipo de problema y lo gaste todo en estas dos vueltas. Seguía pasando ciclistas, en su mayoría de los de 12h que estaban 12h mas frescos que yo. Otros 5 para la saca, a 30 por hora, con las piernas a fuego y los ojos en lágrimas, acordándome de toda la gente que quiero. Llegué al hotel, canté mi dorsal a los jueces por decimoquinta vez, me baje de la bici y abracé a María.

Quinientos diez kilometros. Trescientas veinte millas. Veinticuatro horas.